Investigación
El cerebro de las personas sordas se adapta para reforzar la percepción visual del entorno
- Un estudio concluye que esta adaptación funcionaría como un mecanismo compensatorio de alerta ante la ausencia de señales acústicas
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Las personas con sordera profunda desde edades tempranas desarrollan una mayor capacidad para detectar movimientos y acontecimientos en los extremos de su campo visual gracias a una reorganización innata del cerebro que refuerza la visión periférica. La plasticidad neuronal les permite mejorar su atención mediante estímulos visuales.
La Universidad de York (Reino Unido) destacó que hasta ahora no se sabía que el cerebro pudiera reorganizar el sistema visual hasta tal punto y que estudios previos habían infravalorado estas diferencias. Así lo concluye un estudio realizado por investigadores de esta universidad y de la de Sheffield, recién publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS). El trabajo aporta nuevas evidencias sobre la capacidad del cerebro para adaptarse a la pérdida de uno de los sentidos, en este caso el oído.
Las personas sordas no solo aprenden a desenvolverse sin estímulos auditivos, sino que su cerebro puede reorganizarse para aprovechar mejor la información visual disponible. Este estudio, al que se sumaron especialistas de la Hull York Medical School y el York Biomedical Research Institute, comprobó que los adultos con sordera profunda adquirida desde edades tempranas presentan una representación cerebral más amplia de la visión periférica, lo que les permite detectar con mayor facilidad movimientos o sucesos que ocurren fuera de su línea directa de visión.
Para llegar a esta conclusión, los científicos compararon mediante resonancia magnética funcional a 16 adultos con sordera profunda desde la infancia y 16 personas oyentes de edades similares. El análisis permitió cartografiar la forma en que el cerebro representa distintas zonas del campo visual y detectar diferencias significativas entre ambos grupos.
Los resultados mostraron que las personas sordas destinan una mayor proporción de recursos neuronales a las zonas más periféricas del campo visual. Esta adaptación no implica un aumento de la capacidad visual total, sino una redistribución de los recursos cerebrales existentes, que pasan a priorizar la detección de estímulos laterales frente a la visión central.
Además, los investigadores observaron que esta reorganización aparece incluso en estructuras tempranas del procesamiento visual, como el núcleo geniculado lateral (LGN), encargado de transmitir la información procedente de la retina, y la corteza visual primaria (V1), responsable del procesamiento inicial de los estímulos visuales.
SISTEMA DE ALERTA
Según los autores, esta adaptación podría funcionar como un mecanismo compensatorio ante la ausencia de señales acústicas. Al no poder recurrir al sonido como sistema de alerta, las personas sordas dependerían más de la visión para detectar la presencia de vehículos, personas u otros acontecimientos potencialmente relevantes para su seguridad y orientación en el entorno.
Los investigadores subrayan en sus conclusiones que los hallazgos ayudan a comprender mejor los mecanismos de plasticidad cerebral asociados a la pérdida auditiva y muestran hasta qué punto el cerebro es capaz de reorganizar sus recursos para adaptarse a nuevas necesidades sensoriales.
(SERVIMEDIA)
16 Sep 2026
EDU/clc
