Accesibilidad
Cocemfe CV denuncia que retrasar la apertura de las playas accesibles supone una “discriminación total” hacia las personas con discapacidad
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La Confederación de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad Valenciana (Cocemfe CV) denunció que retrasar la apertura de las playas accesibles supone una “discriminación total” hacia las personas con discapacidad y reclamó que estos espacios permanezcan accesibles desde el inicio de la temporada de baño y avancen hacia “una accesibilidad real durante todo el año” para garantizar “el derecho de todas las personas a disfrutar del litoral en igualdad de condiciones”.
Así lo manifestó el presidente de la entidad, Ramón Meseguer, en una entrevista concedida a Servimedia en la que también aseguró que, aunque durante los últimos años se han producido avances importantes en materia de accesibilidad, todavía existen “diferencias muy significativas entre municipios y provincias” que provocan “situaciones de desigualdad”.
“Retrasar la apertura de las playas accesibles supone una discriminación total hacia las personas con discapacidad”, afirmó Meseguer, quien criticó especialmente que algunos municipios no pongan en funcionamiento estos servicios hasta bien entrado el verano, pese a que el servicio de socorrismo ya esté operativo.
Según explicó, en Castellón y Valencia los puntos accesibles comenzaron a funcionar con normalidad desde el pasado 1 de junio, mientras que en buena parte de Alicante no lo hicieron hasta esta semana.
“Si cualquier ciudadano puede disfrutar de la playa desde el primer día de la temporada, nosotros también tenemos ese derecho. No puede ser que durante un mes las personas con discapacidad no dispongan de sillas anfibias ni del resto de recursos que necesitan para acceder al agua”, lamentó.
PASARELAS QUE NO LLEGAN AL MAR
Entre las principales reivindicaciones de Cocemfe CV figura la ampliación de las pasarelas hasta prácticamente la orilla del agua. Meseguer explicó que, actualmente, muchas terminan varios metros antes del mar, obligando a los socorristas y acompañantes a realizar un gran esfuerzo para empujar las sillas anfibias sobre la arena.
“Siempre nos dicen que no pueden prolongarlas porque tiene que pasar la maquinaria de limpieza, pero existen otras alternativas que permitirían mantener la accesibilidad sin impedir esos trabajos”, señaló. La organización también reclamó que estas pasarelas permanezcan instaladas durante todo el año y “no únicamente durante la temporada estival”. “Una persona sin discapacidad puede venir en enero a pasear por la playa o sentarse frente al mar. Una persona que utiliza silla de ruedas no puede hacerlo porque desaparecen las pasarelas. Esa diferencia también es discriminación”, sostuvo.

El presidente de Cocemfe CV insistió en que una playa accesible no puede limitarse únicamente a disponer de una silla anfibia. A su juicio, resulta imprescindible contar con grúas para facilitar las transferencias, baños y duchas adaptadas, zonas de sombra, muletas específicas para acceder al agua, espacios amplios para maniobrar y personal suficientemente formado.
“Puede haber mil barreras que impidan disfrutar de la playa, aunque exista un punto accesible”, explicó. En este sentido, destacó la incorporación progresiva de grúas en algunos municipios como uno de los avances más importantes de los últimos años, al facilitar tanto el trabajo de los socorristas como la autonomía de las personas con movilidad reducida.
Asimismo, reclamó reforzar la formación específica del personal encargado de estos servicios para que conozca cómo realizar correctamente las transferencias o asistir a personas con diferentes tipos de discapacidad.
Meseguer explicó que Cocemfe CV trabaja con los ayuntamientos desde los primeros meses del año para preparar la temporada de playas. Las reuniones, señaló, permiten “detectar las deficiencias registradas durante el verano anterior” y “planificar actuaciones antes de que comiencen las campañas de contratación y adquisición de material”.
También recordó que la Generalitat Valenciana dispone de líneas de subvenciones destinadas a mejorar la accesibilidad de las playas mediante la adquisición de equipamientos adaptados, aunque consideró que “estas ayudas deberían ampliarse para llegar a un mayor número de municipios”.
ACCESIBILIDAD
Las reivindicaciones de Cocemfe CV coinciden con el testimonio de Laura Moldes Orgaz, una madre valenciana de tres hijos, dos de ellos con parálisis cerebral, que en las últimas semanas denunció en redes sociales las enormes dificultades que encuentra para acudir a la playa con su familia.
“Se habla mucho de inclusión, pero la inclusión empieza el 1 de julio y acaba el 10 de septiembre”, afirmó en declaraciones a Servimedia. Laura explicó que sus dos hijos presentan grandes necesidades de apoyo. Uno de ellos apenas tiene movilidad, se comunica mediante un dispositivo de seguimiento ocular y necesita ser trasladado completamente en brazos, mientras que el otro también utiliza silla de ruedas y tiene un trastorno del espectro autista de grado 3.
En sus redes sociales, Laura mostró cómo la accesibilidad desaparece justo donde terminan las pasarelas de madera. “La accesibilidad acaba donde acaba la pasarela. A partir de ahí todo depende de la fuerza”, resumió.
La arena convierte el desplazamiento de las sillas de ruedas en una tarea prácticamente imposible y obliga a las familias a cargar con los menores hasta la orilla. “Yo puedo coger a uno de mis hijos en brazos, pero no puedo dejar al otro solo porque siguen siendo niños. Si voy sola, simplemente no puedo hacerlo”, explicó.
Laura aseguró que la falta de accesibilidad le ha obligado a renunciar en numerosas ocasiones a disfrutar de un día de playa con sus hijos. “Yo no puedo ir sola con ellos. Siempre necesito que venga alguien conmigo para ayudarme a empujar las sillas. Al final renuncias a tu libertad como madre”, lamentó.
Cuando consigue acudir acompañada, reconoce que el esfuerzo físico es enorme. “Terminamos todos con agujetas al día siguiente de empujar las sillas sobre la arena”, relató.

La madre consideró especialmente injusto que muchas de las medidas de accesibilidad únicamente estén disponibles durante unas pocas semanas al año. “No digo que quiera bañarme en enero, pero a mis hijos les encanta escuchar el mar o meter las manos en la orilla. ¿Por qué no pueden hacerlo fuera de julio y agosto?”, preguntó.
OBSTÁCULOS
Las dificultades, explicó, comienzan incluso antes de llegar a la playa. Laura criticó que muchas plazas reservadas para personas con movilidad reducida no permiten desplegar correctamente las rampas de los vehículos adaptados y denunció la escasa coordinación existente entre los distintos puntos accesibles.
Relató que, tras acudir a uno de los puestos indicados por el Ayuntamiento de Valencia, el personal le comunicó que debía desplazarse hasta otro situado a varios centenares de metros.
“Con dos sillas de ruedas, tres niños y en pleno verano no es tan sencillo cambiar de un punto a otro”, explicó. Además, lamentó que los propios familiares deban descubrir por sí solos cómo funcionan los servicios disponibles.
“Nadie te explica nada. Nos informamos entre familias porque bastante tenemos ya con hospitales, terapias y el día a día como para ponernos a buscar dónde tenemos que reclamar o qué administración es la competente”, señaló.
Por ello lanzó un mensaje directo a las administraciones. “Les invitaría a venir un día conmigo. Que vivan mi día a día y que vean lo que supone moverse con dos niños con discapacidad. Se habla mucho de inclusión, pero la realidad sigue estando muy lejos de ese discurso”, concluyó.
Por su parte, Meseguer insistió en que el objetivo de las administraciones debe ser alcanzar “la máxima accesibilidad posible” para que cualquier persona, con independencia de su discapacidad, pueda acceder al litoral “cuando quiera y en igualdad de condiciones”, porque “el derecho a disfrutar de la playa no puede depender del calendario ni de la capacidad física de cada uno”.
(SERVIMEDIA)
03 Jul 2026
RIM/gja
