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Congelar óvulos antes de los 35 años aumenta un 40% las probabilidades de éxito reproductivo
- IVI señala que la edad es el factor clave en la preservación de la fertilidad femenina
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La edad es el principal factor que condiciona la fertilidad femenina. Aunque cada vez más mujeres deciden posponer la maternidad por motivos personales, profesionales o médicos, la biología mantiene sus propios tiempos: a partir de los 35 años, la reserva ovárica disminuye de forma progresiva, tanto en cantidad como en calidad. Según datos de IVI, especializado en vitrificación ovocitaria y primer centro español especializado íntegramente en reproducción asistida, congelar óvulos antes de los 35 años aumenta un 40% la tasa de éxito en comparación con hacerlo a edades más avanzadas.
En este contexto, señala que la vitrificación de óvulos se ha consolidado como una herramienta clave para preservar la fertilidad. Esta técnica, conocida comúnmente como congelación de óvulos, permite conservar los ovocitos en el momento vital en el que presentan una mayor calidad, aumentando así las opciones reproductivas en el futuro.
“La edad a la que se congelan los óvulos es decisiva. No es lo mismo preservar la fertilidad a los 32 años que hacerlo a los 38, porque la calidad ovocitaria marca directamente las probabilidades de embarazo futuro”, explicó el Dr. Federico Merino, director de IVI Málaga.
La vitrificación permite conservar los óvulos en el estado biológico que tenían en el momento de la congelación. Es decir, una mujer que preserve sus óvulos a los 32 años y los utilice a los 40 contará con ovocitos de la edad en la que fueron congelados, no de la edad en la que decide utilizarlos.
Destaca que este aspecto resulta especialmente relevante porque, a partir de los 35 años, no solo disminuye el número de óvulos disponibles, sino también su calidad. Esto puede afectar a la fecundación, al desarrollo embrionario y a las probabilidades de lograr un embarazo evolutivo. Por ello, IVI recomienda valorar la preservación de la fertilidad antes de los 35 años, especialmente en mujeres que no descartan ser madres en el futuro, pero aún no han tomado la decisión o no se encuentran en el momento adecuado para hacerlo.
PROCESO
El proceso de vitrificación comienza con una evaluación ginecológica completa, que incluye el estudio de la reserva ovárica y la revisión de antecedentes médicos. A partir de ahí, se inicia una estimulación ovárica controlada mediante inyecciones hormonales durante aproximadamente 10 o 12 días, con el objetivo de desarrollar el mayor número posible de folículos.
Una vez alcanzado el momento óptimo, los óvulos se extraen mediante una punción ovárica bajo sedación. Posteriormente, se vitrifican mediante congelación ultrarrápida, una técnica que evita la formación de cristales de hielo y permite preservar la calidad ovocitaria.
Los óvulos vitrificados se almacenan a -196 ºC en tanques de nitrógeno líquido con doble sistema de alarma, donde pueden conservarse durante años sin que el paso del tiempo altere sus características biológicas.
Además de su uso en mujeres que desean posponer la maternidad, la vitrificación de óvulos también está indicada en pacientes que van a someterse a tratamientos que pueden comprometer su fertilidad futura.
Es el caso de mujeres con diagnóstico oncológico, pacientes que requieren cirugía ginecológica o aquellas que deben iniciar tratamientos médicos con posible impacto sobre la función ovárica. En estas situaciones, actuar antes de comenzar el tratamiento es fundamental para mantener abiertas las opciones reproductivas.
“Cuando una mujer congela sus óvulos con tiempo suficiente, gana margen de decisión sobre su futuro reproductivo. No se trata solo de aplazar la maternidad, sino de evitar que el reloj biológico sea el único factor que determine esa posibilidad. Cuanto antes actuemos, más opciones podemos ofrecer”, señaló el doctor Merino.
IVI señaló que incorpora herramientas de inteligencia artificial para mejorar la precisión y personalización de sus tratamientos de reproducción asistida. Entre ellas, My IVI Prediction analiza la calidad de los óvulos de cada paciente y estima la probabilidad de que puedan dar lugar a un embarazo en el futuro. Esta información permite ofrecer una orientación más individualizada y realista sobre las posibilidades reproductivas.
Por su parte, My IVI Genetic realiza un análisis genético personalizado antes del tratamiento, con el objetivo de identificar posibles alteraciones que puedan influir en los resultados y ayudar a diseñar una estrategia adaptada a cada paciente.
Con 35 años de historia, IVI indica que se ha consolidado como un referente mundial en medicina reproductiva. La clínica alcanza tasas de éxito en fecundación in vitro con óvulos propios del 97% tras tres ciclos, hasta un 25% por encima de la media nacional según la Sociedad Española de Fertilidad.
(SERVIMEDIA)
29 Mayo 2026
s/gja


