Autismo

La deportista con autismo, Vanesa Almeida, reclama comprensión más allá del diagnóstico: “No hay nada que curar, no hay nada que reparar”

Madrid
SERVIMEDIA

La deportista con autismo, Vanesa Almeida, reclama comprender el autismo más allá del diagnóstico y defiende que “no hay nada que curar” ni “nada que reparar”, sino apoyos para que cada persona pueda desarrollar su proyecto de vida.

Así lo explicó este martes Almeida, deportista de alto nivel diagnosticada de autismo a los 40 años, durante la presentación de su libro ‘No somos el problema. El autismo sin filtros’, celebrada en el Ministerio de Juventud e Infancia, en un acto que contó con la participación del secretario de Estado de Juventud e Infancia, Rubén Pérez Correa, y el director general de Autismo España, Jesús García Lorente.

Almeida explicó, en declaraciones a Servimedia tras el acto de presentación, que durante cuatro décadas de su vida pensó que “el problema era yo” y que no era “lo suficiente” o no estaba preparada para afrontar la vida. Sin embargo, el diagnóstico le permitió reinterpretar su trayectoria y comprender que su cerebro funciona de una manera diferente. “Aquí no hay nada que curar, no hay nada que reparar”, afirmó, al defender una mirada sobre el autismo que parta de la comprensión y no de la idea de corregir o cambiar a la persona.

La deportista señaló que precisamente de esa experiencia nace el título del libro, en el que trata de recorrer distintas dimensiones del autismo y explicar, desde su propia experiencia, cómo pueden influir en la percepción, la comunicación, la sobrecarga, las funciones ejecutivas, la autonomía o la forma de relacionarse. El objetivo, según explicó, es “tender un puente entre el conocimiento científico y la experiencia cotidiana de las personas autistas”.

El origen de la publicación estuvo, además, en una conversación mantenida por Almeida tras regresar del Himalaya en octubre de 2025. Una mujer se acercó a ella después de una charla y le preguntó si podía escribir un libro que le ayudara a entender a su nieta. “Yo no sabía qué responderle porque nunca había escrito un libro”, relató, aunque reconoció en aquella mujer la preocupación de muchas familias por comprender mejor a sus seres queridos. De ahí surgió la obra, que, según explicó, “no empezó de una pregunta sobre autismo”, sino de una cuestión “mucho más humana”: cómo entender a alguien a quien se quiere.

En este sentido, Almeida advirtió de que muchas veces no falta información sobre el autismo, sino comprensión. Una persona puede conocer los diagnósticos, los criterios o los niveles de apoyo y, sin embargo, no entender qué significa para una persona autista afrontar situaciones cotidianas como llegar a casa después de un día normal sin poder mantener una conversación, experimentar una sobrecarga sensorial en un supermercado o tener dificultades para ejecutar una tarea que, aparentemente, sabe realizar.

Por ello, defendió que las barreras no siempre están en la persona, sino también en los entornos. “El problema es cuando el entorno no comprende, el problema es cuando los apoyos no llegan”, resumió también el director general de Autismo España, Jesús García Lorente, durante el acto. A su juicio, las políticas públicas tampoco pueden partir de la idea de que toda la sociedad es igual, sino que deben atender a la diversidad humana.

Almeida utilizó su propia experiencia deportiva para explicar la importancia de los apoyos. campeona del mundo de vela, tres veces campeona de España e integrante de la preparación olímpica para Sídney 2000, posteriormente fue jefa de equipo y entrenadora del Equipo Paralímpico Español de Vela en los Juegos de Londres 2012. En la actualidad está vinculada a la alta montaña a través del proyecto ‘8000 sin barreras’.

La deportista comparó los apoyos que necesita una persona autista con los recursos utilizados en el deporte y la montaña. “Nadie considera una debilidad llevar una cuerda”, explicó, ni utilizar un arnés, crampones u oxígeno suplementario. Son herramientas que permiten alcanzar una meta. Sin embargo, lamentó que en la vida cotidiana todavía cueste entender que una persona autista pueda necesitar determinados apoyos para desenvolverse con autonomía.

Entre esos apoyos citó la anticipación, otras formas de comunicación, la reducción de determinados estímulos o la posibilidad de regularse antes de llegar a una situación de colapso. “Esto no es una cuestión de comodidad”, defendió, porque vivir durante mucho tiempo en entornos que no comprenden las necesidades de las personas autistas “tiene consecuencias serias”.

DIAGNÓSTICO Y MUJERES

Por su parte, Jesús García Lorente puso el foco en las dificultades para acceder al diagnóstico y en la brecha de género. Explicó que, aunque existen herramientas para detectar el autismo desde edades tempranas, la media del diagnóstico en España se sitúa en torno a los cinco años y recordó que esta cifra no contempla situaciones como la de Almeida, diagnosticada en la edad adulta.

También señaló que las herramientas diagnósticas se han desarrollado históricamente con un sesgo masculino, lo que contribuye a que muchas niñas y mujeres “pasen desapercibidas”, reciban diagnósticos equivocados o sean diagnosticadas más tarde. El “enmascaramiento” puede ocultar las dificultades externas, pero no elimina el esfuerzo, el estrés y el malestar que pueden experimentar.

Por su parte, Rubén Pérez Correa destacó la importancia de que las administraciones públicas incorporen estas realidades a sus políticas y espacios de reflexión. Afirmó que desde el Ministerio existe el compromiso de “intentar vencer” la tendencia de las administraciones a priorizar siempre lo urgente frente a cuestiones que, aunque menos visibles, “son centrales para la sociedad”, y defendió convertir el departamento en “un espacio de reflexión sobre estas realidades”.

Pérez Correa también puso en valor el libro de Almeida como “una herramienta” para que familias, docentes y profesionales puedan comprender mejor el autismo desde la experiencia de una persona autista. En este sentido, señaló que hacen falta “herramientas para comprenderlo, no para tratarlo”, al tiempo que advirtió de las dificultades que todavía persisten en ámbitos como el diagnóstico y la educación, donde, pese a los avances en concienciación y adaptación, “siguen existiendo problemas de recursos y aulas masificadas”.

En este contexto, Almeida reclamó que España dé un paso más y se sitúe “en la vanguardia internacional” del autismo, no solo aplicando conocimientos desarrollados en otros países, sino generando modelos, evaluaciones y políticas que conecten investigación, experiencia de vida, intervención y acción pública.

“Nadie debería diseñar un futuro de una comunidad sin contar con quienes van a vivir ese futuro”, defendió la deportista, que resumió así una de las principales reivindicaciones de su libro: “Hablad de nosotros, pero contad con nosotros”.

Almeida insistió finalmente en que el objetivo no debe ser conseguir que una persona autista deje de parecerlo, sino que pueda vivir sin tener que esconder quién es para estudiar, trabajar, practicar deporte, tener amigos, participar en la sociedad o construir su propio proyecto de vida. “Cuando encontramos un entorno que nos comprende y confía en nosotros, podemos simplemente empezar a ser plenamente quienes somos”, concluyó.

(SERVIMEDIA)
06 Oct 2026
RIM/gja