Seguridad vial

La DGT multiplica los controles de alcohol y drogas

- Con la colaboración de Aspaym

MADRID
SERVIMEDIA

La Dirección General de Tráfico (DGT) lleva a cabo esta semana una nueva campaña especial de vigilancia y control del consumo de alcohol y otras drogas al volante con la colaboración de voluntarios de la Federación Nacional de Lesionados Medulares y Otras Discapacidades Físicas (Aspaym) con lesión medular víctimas de siniestros de tráfico.

El objetivo es prevenir una de las principales causas de siniestralidad vial, de manera que agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil intensificarán durante siete días los controles en las carreteras con la colaboración de las policías autonómicas y locales que se sumen a la iniciativa para reforzar también la vigilancia en las vías urbanas.

No en vano, el director del Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la DGT, Álvaro Gómez, apuntó este lunes a los periodistas en un control realizado en una carretera madrileña que “el consumo de alcohol y de drogas está detrás de un gran número de siniestros mortales”.

El alcohol es el segundo factor concurrente más habitual en los siniestros de tráfico y estuvo presente en un 28% de los siniestros mortales registrados en las carreteras españolas en 2024, en los que se contabilizaron 273 personas fallecidas. Y en un 17% de los siniestros letales había presencia de drogas.

“Esto a pesar de que, afortunadamente, hemos mejorado mucho y una mayoría de personas no beben y cogen el coche. Se estima que el 95% de las personas que conducen han bebido cero alcohol y no han tomado drogas. El problema lo causan el otro 5%”, indicó Gómez.

Además, el número de fallecidos en siniestros viales en los que al menos una persona conductora dio positivo en la prueba de alcoholemia se incrementó en un 9% en 2024 en relación con el año anterior y en un 24% sobre 2019.

CONDENAS PENALES

Estas cifras se corroboran con los datos que se desprenden de la ’Memoria de hallazgos toxicológicos en víctimas de siniestros de tráfico 2024’, elaborada por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (Intcf), que señala que un 34% de los conductores fallecidos y sometidos a autopsias y análisis toxicológico dieron positivo a alcohol y un 16,4% a drogas.

“Todos los años tenemos 47.000 condenas penales. Se estima que una de cada seis condenas penales en España es por haber conducido con elevadas tasas de alcoholemia, una de cada seis”, recalcó Gómez.

En este sentido, Gómez destacó que “muchas veces se trata de personas con un problema de dependencia de alcohol o de drogas”. “Apelo su entorno, apelo a las familias, a los amigos para que intervengan y para que cuiden de la salud de sus personas cercanas y de la salud de las otras personas con las que compartimos las carreteras y las calles”, apostilló.

Gómez se dirigió “al otro extremo” al señalar que “una persona puede estar dentro del límite legal y, aun así, tener un riesgo de entre dos y tres veces superior al de una persona que no ha bebido nada.”.

DE LA MANO DE ASPAYM

Desde 2007, la Federación Nacional de Lesionados Medulares y Otras Discapacidades Físicos (Aspaym) colabora con la DGT concienciando a los conductores sobre el grave riesgo que supone circular habiendo ingerido alcohol y otras drogas.

Bajo el lema ‘No corras, no bebas… no cambies las ruedas’, personas voluntarias con lesión medular víctimas de un siniestro de tráfico acompañarán a los agentes de tráfico encargados de realizar los controles en varias provincias de nuestra geografía.

En esos controles, una persona voluntaria de Aspaym se acerca al vehículo retenido para trasladar el mensaje común de la campaña y demostrar con su presencia las consecuencias y secuelas irreversibles de los siniestros de tráfico

“Todas estas campañas frente a las distracciones al volante, a los límites de velocidad o, como ahora, contra el consumo de alcohol y drogas, se reducen a lo mismo: un exceso de confianza que termina por jugarnos una mala pasada y que puede cambiarnos la vida en un instante para el resto de nuestros días; a nosotros o a otras personas que también están circulando”, apuntó Mayte Gallego, presidenta de Aspaym.

CONSECUENCIAS

El consumo de alcohol tiene consecuencias graves sobre la conducción y la siniestralidad, como un mayor tiempo de reacción, subestimación de la velocidad y problemas de visión (efecto túnel) y de coordinación.

El resultado es que las probabilidades de sufrir un siniestro aumentan de manera considerable y se multiplican aún más en combinación con otras drogas.

Por eso, la DGT insistió en que “la única tasa realmente segura” al volante es 0,0%, una recomendación respaldada tanto por la evidencia científica como por los datos de siniestralidad.

No obstante, conducir habiendo ingerido alcohol o drogas tiene consecuencias fatales; en el mejor de los casos, con una sanción administrativa, pero en otros muchos con penas de cárcel. En 2025, según los datos de la Fiscalía de Seguridad Vial, 47.103 conductores fueron condenados por conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas.

Conducir bajo los efectos del alcohol supone una sanción de 500 euros y cuatro puntos, excepto si la tasa de alcohol supera el doble de la permitida (más de 0,5 gramos de alcohol por litro en sangre) o si el conductor es reincidente, es decir, que haya sido sancionado en el año inmediatamente anterior por dar positivo a alcohol. En estos dos casos la sanción es de 1.000 euros y cuatro o seis puntos menos en el carné.

Respecto a las drogas, la sanción es de 1.000 euros y seis puntos menos en el carné de conducir.

(SERVIMEDIA)
13 Jul 2026
MGR/gja