Enfermedades raras
EEUU aprueba el primer fármaco español de terapia génica del mundo que cura una inmunodeficiencia letal
- Desarrollado a partir de una investigación del Ciemat, ha demostrado una supervivencia del 100% en niños tras años de seguimiento en ensayos clínicos
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La Agencia Estadounidense de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó el primer fármaco español de terapia génica del mundo capaz de curar una inmunodeficiencia letal especialmente agresiva en niños muy pequeños y evitar el trasplante de médula ósea. Ha sido impulsado por entidades públicas españolas en el marco de una colaboración público-privada liderada y presentado este lunes en Madrid como un "hito histórico para la biomedicina española".
La FDA aprobó el medicamento de terapia génica, compuesto por la molécula 'marnetegragene autotemcel', para el tratamiento de la deficiencia de adhesión leucocitaria tipo I (LAD-I), una inmunodeficiencia rara y extremadamente grave que provoca infecciones potencialmente mortales desde los primeros meses de vida.
La autorización supone un hito para la biomedicina española al tratarse del primer fármaco de terapia génica desarrollado a partir de una investigación liderada en España que logra aprobación comercial internacional tras más de una década de trabajo científico y colaboración institucional. La presentación del fármaco tuvo lugar este lunes en Madrid en un acto institucional en el que participaron responsables científicos, representantes del ámbito sanitario y autoridades del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
La enfermedad a la que se dirige este tratamiento, la LAD-I, es una patología genética que impide a los leucocitos (las células del sistema inmunitario) desplazarse hasta los focos de infección. Como consecuencia, los pacientes sufren infecciones graves, recurrentes y, en muchos casos, mortales. Más del 60% de los afectados fallecen antes de los dos años de vida y menos del 15% sobrevive más allá de los nueve años.
“Los pacientes tratados están hoy sanos, vivos, sin infecciones y con una vida normal”, afirmó el director de la Unidad de Innovación Biomédica del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), Juan Antonio Bueren Roncero, 'cerebro' científico del desarrollo de este fármaco, denominado Kresladi. “Nos da cierto pudor hablar de curación completa, pero la realidad es que el defecto genético se corrige”, añadió. De hecho, los nueve pacientes tratados están "curados". El ensayo internacional mostró una supervivencia del 100% en los pacientes tratados tras más de tres años de seguimiento, sin infecciones graves recurrentes.
El trastorno consiste en que las células "curativas" no pueden llegar a los lugares donde se produce la infección, explicó la investigadora que ha coliderado el trabajo, Elena Almarza, quien detalló que "esta incapacidad funcional es la causa directa de la elevada mortalidad asociada a la enfermedad".
El tratamiento introduce una estrategia de terapia génica 'ex vivo' basada en la modificación de células madre hematopoyéticas del propio paciente. Estas células se extraen de la médula ósea, se corrige en laboratorio el gen defectuoso y posteriormente se reintroducen en el organismo mediante un vector viral. Una vez implantadas, son capaces de regenerar todo el sistema sanguíneo con células funcionales.
“El objetivo es que un único tratamiento sea capaz de curar al paciente de por vida”, explicó Bueren, quien subrayó que este enfoque actúa directamente sobre la causa genética de la enfermedad y no solo sobre sus síntomas. Además, evita la necesidad de realizar "una terapia tan agresiva como el trasplante de médula ósea".
La clave reside en las células madre hematopoyéticas, un tipo celular extremadamente escaso (apenas una entre cada millón en la médula ósea) pero con una capacidad única de autorrenovación y diferenciación. “Si corregimos esas células madre, estamos corrigiendo el origen del problema”, añadió.
Bueren recordó que ya existe evidencia clínica de curación genética en al menos 15 enfermedades monogénicas de la sangre, tres de ellas basadas en tecnologías desarrolladas en España.
17 AÑOS DE INVESTIGACION
El desarrollo del fármaco se inició en 2009 en los laboratorios del Ciemat y ha requerido 17 años de investigación continuada, según se explicó durante la presentación. Durante este tiempo, el equipo científico validó la estrategia en laboratorio, demostró su eficacia en modelos animales y llevó a cabo estudios de seguridad y biodistribución para garantizar que la modificación genética se limitara a las células diana.
El primer paciente fue tratado en 2019 y el último en 2021, ya bajo la esponsorización de la compañía Rocket Pharmaceuticals. En 2023 se presentó la solicitud de aprobación ante la FDA, culminando un proceso que ha transformado una línea de investigación básica en un tratamiento que ya está disponible para pacientes. “Las curvas de supervivencia, que antes descendían de forma drástica, hoy son una línea recta”, resumió Almarza, en referencia que los pacientes tratados siguen vivos tras años de seguimiento y llevan una vida normal.
El responsable científico de terapia génica de Rocket Pharmaceuticals, Jonathan Schwartz, intervino desde Estados Unidos para calificar el trabajo español de "verdadero milagro" y certificó que "los datos clínicos avalan la eficacia del tratamiento y consolidan esta estrategia como una opción con potencial curativo para pacientes con enfermedades genéticas graves".
UN MOMENTO HISTORICO
El desarrollo fue posible gracias a la colaboración entre el Ciemat, el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (Ciberer), el Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD) y el Hospital Universitario Niño Jesús, con la colaboración de Fundación Botín, entre otras instituciones públicas y privadas.
La secretaria general de Investigación del Ministerio de Ciencia, Eva Ortega Paíno, calificó la aprobación como “un momento verdaderamente histórico para la ciencia española” y subrayó que “no es solo un avance clínico, es la demostración de que la investigación pública española es capaz de alcanzar los máximos estándares de la biomedicina mundial”.
Ortega insistió en que este logro “no es un éxito aislado”, sino el resultado de un ecosistema basado en el rigor científico, la cooperación interdisciplinar y la visión a largo plazo. “Hoy no solo presentamos un medicamento, hoy reconocemos un modelo de excelencia”, afirmó. En la misma línea, la directora del Instituto de Salud Carlos III, Marina Pollán, destacó el cambio de paradigma que suponen estas terapias: “Pasamos de tratar las consecuencias a corregir la causa fundamental de una patología”.
Pollán subrayó además el papel de las estructuras públicas de investigación y lanzó un mensaje claro: “La ciencia pública salva vidas”.
La directora científica del IIS-FJD, Carmen Ayuso García, puso en valor el papel de los institutos de investigación sanitaria como "elementos clave para trasladar los avances científicos al sistema sanitario y garantizar su impacto real en la salud de los pacientes".
La representante de la Federación Española de Enfermedades Raras (Feder), Beatriz Arconada, destacó el impacto de este tipo de terapias: “Ese tratamiento no solo cura a los pacientes, está transformando la vida de todo el entorno familiar”. Sin embargo, advirtió de que el acceso sigue siendo un reto. “Nosotros no podemos esperar, las familias no podemos esperar”, afirmó, en referencia a los procesos de financiación y fijación de precios que condicionan la llegada de estos tratamientos al Sistema Nacional de Salud. Actualmente, solo una parte de las terapias avanzadas autorizadas en Europa está disponible en los sistemas sanitarios, lo que evidencia las dificultades para garantizar un acceso equitativo, según Arconada.
La directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, María Jesús Lamas, recordó que el desarrollo de estos medicamentos implica “mucho riesgo y muchas incertidumbres” y que su comercialización es compleja debido al reducido número de pacientes y a los desafíos económicos asociados.
Por su parte, en la clausura de la presentación, el secretario de Estado de Ciencia, Juan Cruz Cigudosa, manifestó que este logro confirma que "la ciencia es una política de Estado en España" y añadió que la investigación biomédica española ya se ha situado a la cabeza de Europa.
(SERVIMEDIA)
13 Abr 2026
EDU/clc
