Hantavirus
Un ensayo inicial en humanos con una vacuna contra el hantavirus Andes mostró "seguridad y respuesta inmune duradera"
- Certificó su seguridad inicial y la respuesta inmunitaria, pero ello aún no demuestra que la vacuna "prevenga la enfermedad en condiciones reales"
- Otra investigación de microbiólogos chinos publicada en marzo pasado apunta al "diseño estructural de antígenos como vía prometedora para futuras vacunas" frente a los hantavirus
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Una vacuna de ADN contra el hantavirus como el causante del brote en el crucero mostró seguridad y una respuesta inmune “robusta y duradera” en un ensayo clínico inicial en humanos, aunque casi tres años después de la validación y publicación de los resultados la vacuna todavía no está disponible para uso general. Si bien indujo respuesta inmunitaria en un grupo de voluntarios, aún "no permite concluir que prevenga la enfermedad en condiciones reales".
Esta vacuna de ADN generó una reacción inmunitaria “robusta" en los voluntarios, según los investigadores, pero casi tres años después aún no está disponible para uso clínico. El correspondientes ensayo en fase 1 permitió comprobar la seguridad inicial y la respuesta inmunitaria de la vacuna, pero ello aún "no demuestra que prevenga la enfermedad en condiciones reales", según el equipo liderado por el investigador Grant Paulsen del Cincinnati Children’s Hospital Medical Center de Ohio (EEUU).
Paulsen, especialista en infecciones pediátricas, lideró el citado estudio (comunicado en junio de 2023), que evaluó una vacuna candidata de ADN frente al orthovirus de la especie Andes, diseñada para prevenir el síndrome pulmonar provocado por esta viriasis.
Ya se sabía desde hace años que ésta es una enfermedad grave que puede causar insuficiencia respiratoria y complicaciones mortales, como se ha demostrado de nuevo los últimos días tras el brote del crucero 'MV Hondius' y los fallecimientos asociados a él.
El trabajo de Paulsen y su equipo" fue el primer ensayo en humanos de una vacuna candidata" frente al Andes, según detalla el citado informe científico. La investigación consistió principalmente en "un ensayo de fase 1, aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo y de escalada de dosis". Incluyó a 48 adultos sanos, hombres y mujeres no embarazadas de entre 18 y 49 años, y tuvo como objetivo "valorar la seguridad, la reactogenicidad (que mide las reacciones habituales que puede provocar una vacuna tras administrarse, como dolor local, fiebre, cansancio o malestar) y la inmunogenicidad de la vacuna". Fue publicado luego, en 2024, en la revista 'The Journal of Infectious Diseases', y verificado por la Universidad de Oxford (Reino Unido).
La vacuna fue administrada mediante un sistema de inyección sin aguja. Según el artículo, en el que además participaron los doctores Kay Tomashek y Rodolfo Alarcón, infectólogos del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Maryland (EEUU), los voluntarios fueron asignados a placebo o a la vacuna de ADN con distintos calendarios de administración.
PRODUCCIÓN DE ANTICUERPOS NEUTRALIZANTES
La principal conclusión fue que "la vacuna candidata fue segura" y generó una respuesta inmune “robusta y duradera”. Destacó "la producción de anticuerpos neutralizantes", un marcador relevante porque "apunta a la capacidad potencial de bloquear la infección, aunque no equivale por sí solo a demostrar protección clínica frente a la enfermedad".
Como ya se ha demostrado científicamente, la diferencia de otros hantavirus, la especie Andes tiene capacidad documentada de "transmisión limitada entre personas". Además, los enfermos pueden sufrir un shock cardiogénico que no es el clásico, por lo que "un manejo clínico inadecuado puede agravar el daño respiratorio", según afirmó en entrevista con Servimedia el internista argentino Fernando G. Tortosa, cuya tesis doctoral versó sobre esta cepa endémica en la Patagonia.
Sin embargo, este avance científico no se ha traducido aún en una vacuna disponible. Una fase 1 permite comprobar si una vacuna es inicialmente segura y si induce respuesta inmunitaria en un grupo reducido de voluntarios, pero "no permite concluir que prevenga la enfermedad en condiciones reales", según los autores del estudio. Para ello serían necesarios ensayos posteriores, "más amplios y difíciles de organizar".
UN OBSTÁCULO PARA EL DESARROLLO FINAL
Existen otros obstáculos en el desarrollo de vacunas frente a hantavirus: son infecciones graves, pero poco frecuentes, con brotes esporádicos y dispersos geográficamente. Esta baja incidencia complica los ensayos de eficacia, porque "resulta difícil reunir un número suficiente de personas expuestas al virus para demostrar de forma concluyente que una vacuna reduce infecciones, enfermedad grave o mortalidad".
Así, el hecho de que no exista todavía una vacuna disponible "no responde a una imposibilidad científica", sino a una combinación de obstáculos prácticos, lo que "dificulta organizar ensayos clínicos amplios para demostrar que una vacuna previene la enfermedad en condiciones reales", según confirmaron además fuentes del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC).
A ello se suma la diversidad de especies de hantavirus. No todos causan el mismo cuadro clínico ni circulan en las mismas zonas: algunos se asocian al síndrome hemorrágico con afectación renal, en Europa y Asia; mientras que otros, como el virus Andes en América, pueden provocar síndrome pulmonar por hantavirus, según describió el propio internista Fernando Tortosa.
Esa diversidad "complica el desarrollo de una vacuna que sea útil frente a varias variantes y limita el atractivo comercial para la industria", al tratarse de enfermedades raras y concentradas en áreas concretas, añadió por su parte la ECDC.
ANTÍGENOS Y PLATAFORMAS DE ARNM
Precisamente en 2026, otros estudios apuntaron hacia una nueva generación de vacunas basadas en ADN, ARNm y diseño estructural de proteínas virales. La más destacada fue publicada recientemente en 'Nature Communications' por investigadores chinos, entre ellos miembros del Departamento de Microbiología de la School of Basic Medicine de la Air Force Medical University de Xi’an. Plantea una vía prometedora para futuras vacunas frente a los hantavirus basada "en el diseño estructural de antígenos".
El trabajo se centra en la variedad Hantaan y aporta una señal relevante para el campo de trabajo de virólogos e inmunólogos: las plataformas de ADN y ARNm "podrían generar mejores respuestas inmunes si se combinan con proteínas virales diseñadas de forma más precisa", detalla el 'paper'.
La clave fue "estabilizar una glicoproteína de Hantaan en su conformación de prefusión", o sea, en una forma útil para que el sistema inmunitario la reconozca y produzca anticuerpos neutralizantes. Esa proteína optimizada se probó en dos formatos, una vacuna de ADN y otra de ARNm encapsulado en nanopartículas lipídicas, "con resultados positivos en modelos animales", concluyó el informe.
(SERVIMEDIA)
12 Mayo 2026
EDU/clc



