Ficheros Epstein
Epstein fue advertido del riesgo de comprar casas expropiadas a españoles por el castrismo
- Previamente el financiero intentó operar en puertos de Cuba y Venezuela
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Jeffrey Epstein, financiero estadounidense que fue condenado en EEUU por explotación sexual de menores, fue advertido en 2015 del riesgo de invertir en inmuebles expropiados a españoles en Cuba por el castrismo. Al mismo tiempo, intentó hacer negocio con los puertos de Cuba y Venezuela.
Así se indica en documentos, recogidos por Servimedia, que figuran entre los miles de archivos sobre este condenado que han sido desclasificados a comienzos de este año por el Gobierno de Donald Trump. Entre esta documentación figura un llamado ‘SWOT Analysis’ (en español, análisis DAFO o FODA), que es una herramienta de planificación estratégica que sirve para evaluar la situación de una empresa, un proyecto u una organización. En el caso de la situación cubana, el informe fue elaborado por la Fundación Internacional para la Libertad.
En concreto, este fichero, que estaba en poder de Epstein, se titulaba ‘Cuba in its new stage: SWOT Analysis’, en el que se habla de la fase del llamado “deshielo cubano”, que se produjo en 2015. Ese año, el entonces presidente de EEUU, Barack Obama, restableció relaciones diplomáticas con el castrismo e izó de nuevo la bandera de su país en la embajada de La Habana.
“MUY ARRIESGADO”
Entre las precauciones a tomar si se invirtiera en la nueva fase de Cuba, el documento de análisis apuntaba que sería "muy arriesgado invertir en propiedades confiscadas a sus legítimos dueños durante los primeros años de la revolución”.
“Tanto en EEUU como en España”, se afirma, “existen organizaciones de perjudicados dispuestas a acudir a los tribunales en defensa de sus derechos y que han contratado abogados para ello. Originalmente, las víctimas de las confiscaciones eran estadounidenses o españoles, pero con el tiempo se han sumado cubanoamericanos e hispanocubanos. Tanto el Congreso y el Senado de EEUU como el Parlamento español cuentan con legisladores de estos orígenes”.
Se añadía que estos expropiados por el castrismo habían "contratado abogados" para reclamar la devolución o compensación de sus bienes. La advertencia enviada a Epstein enfatizaba que tanto el Congreso de EEUU como las Cortes españolas contaban con legisladores que apoyan estas causas. Esto sugería que cualquier inversión en dichas viviendas podría tener una fuerte oposición institucional y posibles bloqueos legales de largo alcance.
“GRAN CASA EN CUBA”
A pesar de los avisos, otros correos muestran que Epstein mostró un interés directo en el mercado inmobiliario cubano. En abril de 2009, instruyó a un colaborador para que realizara una gestión específica: "Llamar a Pastrana sobre una gran casa en Cuba". Esta comunicación coincidió con sus esfuerzos por explorar negocios en la isla, aun cuando los expertos advertían sobre la "absoluta indefensión jurídica" dentro del sistema judicial cubano.
Las ambiciones de Epstein no se limitaban a residencias de lujo, sino que alcanzaban a poder hacer negocio con las infraestructuras estratégicas. Así, en agosto de 2009, detalló un plan para operar puertos en Cuba y Venezuela e identificó como posibles socios al 'Grupo Empresarial de La Industria Portuaria', que operaba en la isla caribeña, así como el Gobierno de Hugo Chávez.
El "objetivo final" de Epstein era "intentar operar todos los puertos de ambos países" para controlar la logística y aumentar los precios. Aconsejó a sus socios concentrarse personalmente en Cuba y desarrollar una "estrategia integral para América Latina y Cuba". Según su visión, el control de estos nodos permitiría ejercer una influencia sin precedentes sobre el comercio regional.
CONTACTOS CON UN HIJO DE CASTRO
El financiero, en comunicaciones con su entorno, reconoció la sensibilidad diplomática de estos movimientos y apuntó que no habría "ningún problema para conseguir una reunión con C" -en posible referencia a Castro-, al tiempo que aconsejó esperar a que "el calor se disipara". Esta cautela reflejaba la complejidad de negociar con un régimen bajo constante escrutinio internacional y la necesidad de una gestión discreta de los contactos.
Respecto a la estrategia portuaria, Epstein recomendó tratar el asunto estrictamente como un negocio y sugirió cobrar el "seguro de riesgo político" si estuviera disponible. Advirtió de que las autoridades cubanas tendrían que "defender su posición indefendible", aludiendo al carácter controvertido de la toma de activos industriales por parte del Estado en colaboración con el chavismo venezolano.
Años después, el interés de Epstein se desplazó hacia la "innovación" y el "branding". Comunicaciones de 2016 muestran propuestas para una conferencia en Cuba titulada ‘De lo conocido a lo nuevo’, centrada en neurociencia y creatividad. Estos eventos buscaban fomentar el emprendimiento en un momento en que la isla iniciaba una fase de apertura económica hacia los mercados internacionales.
Dichos proyectos habrían involucrado a Alex Castro, hijo de Fidel Castro. En este sentido, Gino Yu, socio de Epstein, mencionó que la posible participación de Castro permitía "pensar más allá de una conferencia académica" debido a las necesidades reales de innovación del país. El plan incluía una campaña de "branding para la Cuba del siglo XXII".
(SERVIMEDIA)
19 Feb 2026
NBC/gja


