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La esperanza de vida en España supera los 84 años, pero la ciencia alerta de que el reto ya no es vivir más, sino vivir mejor

MADRID
SERVIMEDIA

España se sitúa entre los países más longevos del mundo. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la esperanza de vida al nacer supera ya los 84 años. El dato consolida un avance demográfico histórico, pero también abre un nuevo debate sanitario: cómo prevenir que esos años adicionales se vivan sin enfermedad o dependencia.

La conversación científica ha evolucionado. El foco ya no está únicamente en el tratamiento, sino en la prevención. En su informe 'World report on ageing and health' (2015), la Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento saludable como el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez, y subraya que esa capacidad depende en gran medida de los entornos físicos y sociales, además de las características individuales. Es decir, no solo importa cuánto vivimos, sino en qué condiciones ambientales y funcionales lo hacemos.

Según estudios preclínicos, el envejecimiento no es solo una cuestión genética, sino el resultado de la interacción continua entre los genes y el entorno. Factores como la calidad del aire, el descanso, el nivel de estrés, la alimentación o la exposición a contaminantes influyen de forma directa en cómo envejecen las células.

Este conjunto de factores es denominado: exposoma, y hoy se considera clave para entender por qué personas con perfiles genéticos similares envejecen de forma muy distinta. Dormir mal de forma crónica, respirar aire con alta carga de partículas o vivir en un estado constante de estrés acelera procesos como la inflamación celular y el estrés oxidativo, estrechamente relacionados con el envejecimiento prematuro.

En este contexto, ciertas líneas de investigación están centradas en analizar cómo mejorar la regeneración celular de forma pasiva durante el descanso nocturno, un momento clave en el que el organismo repara tejidos y equilibra funciones metabólicas. Tecnologías pioneras, trabajan en este campo, por ejemplo: Biow trabaja desarrollando soluciones orientadas a optimizar el entorno del descanso como parte de una estrategia preventiva más amplia. Se centra en enriquecer la carga energética del aire de forma controlada, emitiendo energía biodisponible, modulando el exposoma.

El aumento de la esperanza de vida es un logro indiscutible. El desafío ahora es reducir el tiempo vivido con limitaciones funcionales. La prevención, entendida como la capacidad de intervenir antes de que aparezca la enfermedad, se perfila como la herramienta clave para lograrlo.

(SERVIMEDIA)
20 Feb 2026
s/gja

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