Formación

Un estudio estadounidense propone integrar la discapacidad en toda la carrera de Medicina para reducir desigualdades

Madrid
SERVIMEDIA

Una investigación recién publicada en la revista 'BMC Medical Education' concluye que incorporar de forma transversal y continuada contenidos sobre discapacidad a lo largo de toda la formación médica mejora la preparación de los futuros facultativos y favorece "una atención sanitaria más inclusiva para las personas con discapacidad".

El estudio, liderado por investigadores de la Northwestern University Feinberg School of Medicine y del centro de rehabilitación Shirley Ryan AbilityLab, en Chicago (EEUU), propone "integrar la formación en discapacidad en toda la carrera de Medicina para mejorar la formación de los médicos" como importante aportación para "reducir las desigualdades sanitarias" que afrontan las personas con discapacidad.

En el trabajo, titulado 'Longitudinally integrated disability education in undergraduate medical training: a comprehensive approach', los autores sostienen que la formación sobre discapacidad "sigue siendo irregular en muchas facultades de Medicina, pese a que las personas con discapacidad continúan encontrando importantes barreras de acceso y atención en los sistemas sanitarios".

La investigación, publicada en la revista 'BMC Medical Education', fue encabezada por la investigadora en Medicina Física y Rehabilitación y Educación Médica Leslie Rydberg, incluyó a un equipo multidisciplinar de especialistas de la Northwestern, en el que se integraron especialistas del Ann & Robert H. Lurie Children's Hospital of Chicago y la Wake Forest University School of Medicine.

Los investigadores destacaron que el programa piloto desarrollado por la Northwestern no se limitó a impartir contenidos específicos sobre discapacidad, sino que integró esta perspectiva en distintas asignaturas, rotaciones clínicas y actividades formativas a lo largo de toda la carrera. Según los autores, esta estrategia "permitió abordar la totalidad de las competencias básicas sobre discapacidad y más de tres cuartas partes de las habilidades específicas asociadas".

Para evaluar la eficacia del programa, los investigadores compararon a estudiantes de la Northwestern, que habían seguido durante cuatro años una formación continuada sobre discapacidad, con alumnos visitantes procedentes de otras facultades de Medicina de Estados Unidos. Ambos grupos realizaron las mismas prácticas clínicas de Medicina Física y Rehabilitación (PM&R) en un centro especializado de rehabilitación y asistieron a las mismas sesiones docentes durante la rotación. Sin embargo, los estudiantes visitantes no habían participado en las fases previas del currículo ni en las actividades y trabajos específicos sobre discapacidad desarrollados a lo largo de toda la carrera.

EXPOSICIÓN DIRECTA AL PACIENTE

El estudio detalla además que los estudiantes formados bajo este modelo se sentían "significativamente más preparados para atender a personas con discapacidad" que otros alumnos procedentes de distintas facultades de Medicina. Los investigadores atribuyeron esta mejora a un enfoque basado en la exposición clínica directa a pacientes con discapacidad, el aprendizaje junto a profesionales de diferentes especialidades y la participación de las propias personas con discapacidad en tareas docentes y de formación.

A juicio del equipo liderado por Rydberg, la discapacidad no debería abordarse como un contenido aislado dentro del currículo médico, sino incorporarse a las estructuras docentes ya existentes, "como la enseñanza de habilidades clínicas, la ética médica o la defensa de los derechos de los pacientes".

Según Rydberg y sus colaboradores, limitar estos contenidos a asignaturas o sesiones aisladas resulta insuficiente, por lo que plantearon un modelo de enseñanza longitudinal que incorpore "conocimientos, competencias y experiencias relacionadas con la discapacidad a lo largo de toda la formación universitaria de los futuros médicos.

Los investigadores señalaron que este enfoque favorece una mejor comprensión de las necesidades de los pacientes con discapacidad, mejora las habilidades de comunicación de los estudiantes y refuerza su confianza para prestar una atención centrada en la persona.

Asimismo, destacaron que una formación más completa en este ámbito puede contribuir a combatir prejuicios, mejorar la accesibilidad de los servicios sanitarios y avanzar hacia una atención más equitativa para una población que históricamente ha estado infrarrepresentada en los planes de estudio médicos. Además, podría contribuir a reducir las desigualdades en salud, mejorar la equidad y "preparar a los futuros médicos para ofrecer una atención respetuosa, de alta calidad y centrada en el paciente a las personas con discapacidad", concluye el 'paper'.

(SERVIMEDIA)
21 Sep 2026
EDU/gja