Accidente de trenes
Fiapas advierte que la falta de información accesible agrava el impacto de un accidente ferroviario en personas sordas
- Algunas prótesis auditivas incorporan tecnologías de conectividad que pueden ayudar a la localización de personas desaparecidas o atrapadas entre los restos
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La presidenta de Fiapas, Mari Carmen Sacacia, señaló que la desorientación y la falta de información accesible multiplican el riesgo que corren y el impacto sufrido por las personas sordas cuando se produce un accidente de tren. Subrayó que "la comunicación no puede depender de la improvisación en situaciones de emergencia".
La accesibilidad a la información y a la comunicación debe entenderse "como una cuestión de seguridad vital y no como un elemento accesorio en los protocolos de emergencia". Así lo afirmó la presidenta de la Confederación Española de Familia Sordas (Fiapas), en declaraciones a Servimedia este martes tras el accidente ferroviario del pasado domingo en Córdoba.
Sacacia manifestó que “en un accidente grave la desorientación afecta a cualquier persona, pero en el caso de las personas sordas esta sensación se agrava de forma significativa”. Indicó que la audición cumple una función “esencial” de alerta y de orientación espacio-temporal, por lo que "la imposibilidad de oír avisos por megafonía, instrucciones verbales o indicaciones improvisadas en medio del caos genera un riesgo añadido". A ello se suma que, "durante el impacto, pueden perderse o averiarse audífonos e implantes cocleares, dejando a la persona completamente aislada desde el punto de vista informativo". Sacacia resaltó que "incluso quienes utilizan prótesis auditivas se enfrentan a enormes dificultades, ya que el ruido ambiente, el estrés y la baja inteligibilidad propios de una situación catastrófica reducen drásticamente la capacidad de comprensión".
La presidenta de Fiapas insistió en que "la accesibilidad auditiva, tanto a la información como a la comunicación oral, resulta determinante tanto durante el rescate y la evacuación como en la fase posterior de atención y estabilización" y advirtió además de un factor clave, pero menos tenido en cuenta: "La posibilidad de que el propio accidente provoque pérdidas auditivas sobrevenidas en personas que antes oían con normalidad", lo cual debe ser siempre evaluado en los chequeos médicos posteriores aunque la persona parezca que no ha sufrido daños sensoriales aparentes.
La presidenta de esta federación nacional recordó que las personas sordas no forman un grupo homogéneo: "La mayoría comunica en lengua oral (97 %), mientras que una parte utiliza lengua de signos, por lo que la diversidad comunicativa debe estar prevista en los planes de emergencia. La accesibilidad no puede improvisarse en medio de un descarrilamiento o una evacuación masiva. Tiene que estar planificada, organizada y garantizada como parte esencial de la seguridad ferroviaria y de la respuesta ante catástrofes".
MOSTRAR EL ROSTRO
Sacacia, preguntada acerca de recomendaciones y pautas que deben tener en cuesta en la actuación inmediata los servicios de emergencia, subrayó que "garantizar el acceso a la información es una cuestión de seguridad básica". En el caso de las personas sordas, una de las primeras medidas dijo que debería ser "asegurar la visibilidad del rostro de los equipos de rescate, ya que muchas personas dependen de la lectura labiofacial y de las expresiones faciales para comprender lo que ocurre a su alrededor". "Siempre que la situación lo permita, el personal de emergencia debería colocarse frente a la persona, levantar la visera del casco, si ello es posible, y apoyar la comunicación oral con gestos claros o mensajes escritos sencillos". Recomendó, como "pauta esencial" durante la atención o el traslado tanto si la persona está herida como si no, "proteger las prótesis auditivas, ya que su pérdida o deterioro durante el accidente o traslado podría dejar a la persona sin ningún canal de comunicación funcional".
La ayuda de otros viajeros o testigos resulta igualmente clave en situaciones de caos. Sacacia explicó que "gestos simples pueden marcar la diferencia si se aplican correctamente". Colocarse frente a la persona sorda, facilitar la visibilidad del rostro, utilizar frases cortas y claras y acompañarlas de gestos comprensibles contribuye a transmitir información esencial sin generar mayor confusión. "Gritar o exagerar el tono de voz, no solo no ayuda, sino que suele incrementar el desconcierto. En estos momentos críticos, la transmisión de calma y la comunicación visual y emocional son determinantes para guiar una evacuación segura", respondió.
LOCALIZACIÓN DE VÍCTIMA
Añadió un elemento "relevante para las labores de búsqueda y rescate": algunas prótesis auditivas incorporan tecnologías de conectividad que, en determinadas circunstancias, pueden ayudar a la localización de personas desaparecidas u ocultas entre los restos. Para que esto sea posible, "los equipos de emergencia deben conocer estas herramientas y los protocolos deben prever su uso potencial". "La protección de las prótesis auditivas no solo garantiza la comunicación, sino que puede convertirse en un recurso adicional en situaciones límite", concluyó.
Desde una perspectiva estructural, normativa y técnica, Fiapas reclamó que "la atención a las personas sordas en emergencias deje de depender de la buena voluntad individual". Sacacia recordó que esta organización "lleva años trabajando para que estos aspectos estén integrados de forma sistemática en los protocolos oficiales" e informó de que parte de estas aportaciones ya están incorporadas en el Protocolo de Comunicación y Atención a las Personas con Discapacidad en Situaciones de Emergencia elaborado por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 y el Ministerio del Interior. El ministro del ramo, Pablo Bustinduy, manifestó recientemente que se trata de "un documento pionero en la Unión Europea que ya ha sido aprobado en el Consejo Nacional de Protección Civil y Emergencias". Establece un marco común de actuación dirigido a todos los profesionales que intervienen en situaciones de emergencia, buscando "homogeneizar en todo el territorio del Estado" la manera de comunicar y atender una emergencia de las personas con discapacidad. Su implantación práctica depende de las comunidades autónomas y del desarrollo de formación especializada. Está previsto que sea revisado anualmente para incorporar mejoras.
A juicio de Sacacia, los protocolos "deben contemplar de manera clara la formación específica de los equipos de emergencia y de protección civil para identificar a una persona sorda y comunicarse con ella de forma eficaz, la existencia de sistemas de información accesibles con subtitulado y apoyos visuales antes, durante y después de la emergencia". También unos servicios de atención plenamente accesibles, incluido un sistema 112 que permita la comunicación por texto o imagen. Por último, recalcó que es "imprescindible la disponibilidad de productos de apoyo a la audición y a la comunicación que faciliten tanto el rescate como la recuperación posterior" de la persona accidentada.
(SERVIMEDIA)
20 Ene 2026
EDU/gja
