Clima

Los incendios en Alaska fueron los más activos el siglo pasado en los últimos 3.000 años

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Los incendios forestales en la vertiente norte de Alaska fueron más activos el siglo pasado que en cualquier otro momento de los últimos 3.000 años.

Esa es la conclusión principal de un estudio realizado en el Ártico de Alaska por un equipo internacional de investigadores de Alemania, Polonia, Reino Unido, Rumania y la estación de campo Toolik de la Universidad de Alaska Fairbanks (Estados Unidos). El trabajo aparece publicado en la revista ‘Biogeosciences’.

Los investigadores adoptaron un enfoque multidisciplinario para reconstruir la historia de los incendios en esa zona del planeta. Sus hallazgos apuntan a una actividad récord causada por el aumento de plantas leñosas y la desecación del suelo, dos consecuencias del aumento de las temperaturas.

“Los cambios interrelacionados a lo largo de milenios significan que los incendios recientes son indicadores de un sistema que está experimentando una rápida transformación”, según Angélica Feurdean, investigadora sénior de la Universidad Goethe (Alemania).

Para reconstruir la actividad de los incendios forestales, el equipo perforó medio metro de suelos de turba de tundra en nueve sitios al norte de Brooks Range, a lo largo de la autopista Dalton entre Toolik Lake y Franklin Bluffs.

Enterrados en cada capa del núcleo se encontraban carbón vegetal, polen y fragmentos de plantas y microbios muertos.

Feurdean y sus colegas midieron la cantidad de estos materiales en los núcleos y utilizaron la datación por radiocarbono y plomo para determinar la edad de estas capas.

EVOLUCIÓN

En conjunto, estas mediciones proporcionaron un panorama de la actividad de incendios pasada, la vegetación dominante y las condiciones de humedad.

El material de los núcleos de turba data de hace unos 3.000 años. Los registros de carbón vegetal indican que la actividad de incendios fue baja durante los primeros dos milenios y aumentó ligeramente entre el año 1000 y el 1200, cuando los suelos de la tundra comenzaron a secarse. Sin embargo, volvió a descender a niveles más bajos durante los siete siglos siguientes.

La actividad de incendios comenzó a intensificarse de nuevo alrededor de 1900. Para 1950, alcanzó niveles sin precedentes, ya que la turba alcanzó una sequedad récord y los arbustos leñosos aumentaron.

La actividad de incendios aumentó y los suelos continuaron secándose hasta 2015, cuando se tomaron los núcleos. Luego, los científicos compararon la historia de los fuegos antiguos con los modernos combinando restos de carbón con registros satelitales.

SEGUNDA MITAD DEL SIGLO

Esos registros satelitales confirmaron la evidencia de los registros de carbón vegetal, que indica que la actividad de incendios ha ido en aumento desde la segunda mitad del siglo XX. En concreto, a finales de las décadas de 1960, 1990 y entre 2000 y 2010 se produjeron incendios frecuentes.

Esa evidencia de grandes incendios recientes “puede ser indicativa de que estos incendios arden con mayor intensidad, consumen más combustible y dejan menos carbón”, según Randy Fulweber, gerente de sistemas de información geográfica y teledetección en la estación de campo Toolik, antes de añadir: “Esto podría indicar un régimen de incendios cambiante, en el que los incendios arden con mucha intensidad”.

(SERVIMEDIA)
19 Dic 2025
MGR/gja

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