Cáncer vejiga
La inmunoterapia y los anticuerpos conjugados marcan un antes y un después del cáncer de vejiga
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) destaco que la inmunoterapia, los anticuerpos conjugados y el desarrollo de biomarcadores han redefinido el tratamiento del cáncer de vejiga, al contribuir de forma significativa a mejorar el pronóstico y aumentar las posibilidades de tratamiento y de control prolongado de la enfermedad.
Con motivo de la celebración el 5 de mayo del Día Mundial del Cáncer de Vejiga, según las estimaciones de Redecan y SEOM para 2026, en España se diagnosticarán 23.929 nuevos casos de esta enfermedad. La incidencia es claramente superior en varones, en los que se estiman 19.496 nuevos diagnósticos, frente a 4.433 en mujeres.
Se trata, por tanto, de uno de los tumores más frecuentes en nuestro medio y de una patología con un importante impacto sanitario. La mayoría de los tumores se diagnostican en estadios localizados, donde existen opciones terapéuticas con intención curativa.
En la enfermedad localmente avanzada o metastásica, los avances terapéuticos de los últimos años mejoraron de forma sustancial la supervivencia de los pacientes y abrieron la puerta a secuencias terapéuticas cada vez más eficaces y personalizadas.
En el marco de la campaña de comunicación ‘En Oncología cada Avance se escribe en Mayúsculas’, SEOM dio a conocer la evolución y los avances médicos que se sucedieron en estas últimas décadas en el tratamiento de los diferentes tumores, en este caso, del cáncer de vejiga.
FACTORES DE RIESGO
El tabaco es el principal factor de riesgo del cáncer de vejiga. No solo daña la vía respiratoria a través del humo: muchos de los compuestos carcinógenos del cigarrillo se absorben, se eliminan por la orina y entran en contacto prolongado con el urotelio, favoreciendo la transformación maligna de sus células.
Otros factores de riesgo incluyen la exposición ocupacional a determinadas sustancias químicas de uso industrial, la exposición previa a ciclofosfamida y la esquistosomiasis en zonas endémicas. Algunos estudios también sugirieron una posible asociación entre la infección por VPH y algunos casos de cáncer de vejiga, aunque este aspecto sigue siendo objeto de investigación.
Aunque no se demostró de forma concluyente que los antecedentes familiares aumenten de manera clara el riesgo en otros miembros de la familia, conviene extremar la atención en pacientes diagnosticados a edades tempranas.
ULTIMOS AVANCES
Los datos del proyecto ‘The Cancer Genome Atlas’ (TCGA) identificaron el carcinoma urotelial como uno de los tumores con mayor carga de alteraciones genómicas. Las clasificaciones moleculares disponibles, aunque no idénticas entre sí, coincidieron en distinguir grandes subtipos basales y luminales, con diferencias pronósticas y, probablemente, terapéuticas.
Más recientemente, la investigación clínica comenzó a traducir esa complejidad biológica a la práctica: biomarcadores como las alteraciones de FGFR, la expresión de HER2 o la detección de enfermedad mínima residual mediante ctDNA adquirieron un papel cada vez más relevante para seleccionar tratamientos y establecer el riesgo de recaída.
Todos los avances fueron posibles gracias a la investigación clínica y a la participación de los pacientes en ensayos clínicos, con una contribución muy significativa de centros españoles. La participación en ensayos sigue siendo, siempre que sea posible, una de las mejores opciones para seguir mejorando resultados y acelerar el acceso a terapias innovadoras.
No obstante, señalaron desde SEOM, para que el impacto de estos progresos sea real, es imprescindible que los tratamientos que demuestran beneficios clínicamente relevantes se incorporen de manera equitativa y que el acceso al mejor tratamiento disponible sea universal. El reto ya no es solo innovar, sino hacer llegar la innovación a todos los pacientes que puedan beneficiarse de ella.
(SERVIMEDIA)
04 Mayo 2026
ABG/gja


