Visita Papa
León XIV homenajea a la Almudena con la Rosa de Oro e invita a "destruir" los muros "que no protegen, sino que aíslan"
- La reina Sofía acompaña al Papa en su visita a la Catedral consagrada por Juan Pablo II
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El papa León XIV entregó este lunes un regalo especial a la patrona de Madrid, la Virgen de la Almudena. Se trata de la Rosa de Oro, obsequio que es un reconocimiento personal y excepcional por parte de un Papa a imágenes marianas. La reina Sofía participó junto al Pontífice en la oración y ofrenda floral realizada en el templo.
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno, Elma Saiz; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín; y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, acudieron a la cita en la Catedral consagrada por Juan Pablo II hace 32 años, adonde León XIV llegó a las 18.04 horas.
Allí le esperaban centenares de personas, entre ellas dos niños que le entregaron sendos ramos de flores y la reina Sofía y el arzobispo de Madrid, José Cobo, que le acompañaron hasta el interior de la catedral.
En su homilía, el Papa trasladó un “saludo con afecto” a quienes, “con alegría y fervor” se unieron al “homenaje” a la Almudena, a cuyos pies pondría posteriormente la rosa de oro, “símbolo”, dijo, del “filial amor del Papa a la Virgen María” .
Tras reconocer que “numerosas” generaciones de madrileños han “venerado” esta imagen de la Virgen María, “que lleva a su hijo divino en brazos y nos lo presenta”, León XIV puntualizó que se trata de una “milenaria devoción mariana, tan sentida” por todos los madrileños.
“Es un signo de las raíces cristianas que os caracterizan y os dan vida, pero también de la gran esperanza que continúa animándoos para seguir adelante”, abundó, al tiempo que indicó que fue “gracias a una muralla demolida que se produjo el reencuentro de la madre con su pueblo”.
Un hecho, a su juicio “providencial, porque señala el camino que Jesús, a través de su madre santísima, nos invita a recorrer”. “En un primer momento una muralla que cae provoca ruido, caos, desorden, pero también abre espacios, restaura posibilidades e impulsa restablecimientos”, apostilló.
En este punto, advirtió de que en las sociedades actuales “siguen existiendo aún muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan”. “A veces, preferimos la comodidad de solo apuntalarlas y, más frecuentemente, de ignorarlas”, criticó.
Por el contrario, aseveró que la Almudena, “con su presencia y la seguridad de su protección, nos dice otra cosa: para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros, porque, para reemprender la ruta son necesarios espacios que nos permitan vislumbrar el horizonte”, sentenció.
En este sentido quiso “exhortar” a los presentes a “no desfallecer” en su “testimonio de fe, para contemplar el diseño de amor del padre, de caridad”. “Para unirnos como una única familia de hermanos y de esperanza para sostenernos en vuestra acción en el mundo”, prosiguió.
Para finalizar, deseó que, con el “ejemplo e intercesión” de la Almudena, “él custodie y fortalezca” el “amor” de los madrileños “a Jesús y a la Iglesia” de modo que puedan “ser constructores de vínculos que restauren el lenguaje universal de la comunión, el amor fraterno y la concordia” e hizo suyas las palabras del himno a la virgen, a quien pidió que nos “ampare y ayude a ser constructores de paz y reconciliación”.
ARZOBISPO
Por su parte, en su discurso de bienvenida, el arzobispo Cobo recordó que la Virgen de la Almudena, patrona de la diócesis y de toda la provincia eclesiástica, “habla de esta tierra, del encuentro entre culturas y de personas venidas de muchos lugares". "Habla de cómo la fe ha sido, tantas veces, espacio de búsqueda, y de cómo esta ciudad, que ha conocido el miedo, ha sentido también la protección serena de la Madre”, agregó.
Junto a ello, subrayó que el nombre de Almudena proviene del árabe al-mudayna, que significa ciudadela o fortaleza. “Y quizá ahí encontramos una de las imágenes más hondas de María para los cristianos de Madrid: refugio de la fe, custodia de la esperanza y aliento de nuestro impulso misionero”, apostilló.
“No entendemos Madrid sin la Almudena. Sin la Madre que aparece cuando caen los muros que creíamos firmes. Ella permaneció oculta en la muralla que protegía la ciudad en tiempos de guerra y persecución y apareció precisamente cuando era buscada: cuando el muro se derrumbó junto al lugar en el que hoy se levanta esta catedral”, aseveró.
En este contexto, Cobo lamentó que “también hoy existen murallas que no se ven: distancias, miedos, soledades, indiferencias”. “Y muchos siguen anhelando, sin saberlo, la luz que la fe puede ofrecer”, agregó.
“Mirar desde aquí a la Virgen de la Almudena nos invita a mirar a lo alto; ella aparece cuando las murallas caen, cuando la paz se abre camino y cuando el encuentro silenciosamente vence a la violencia. Ella sigue alentando a esta Iglesia a construir comunidades capaces de derribar barreras y abrir caminos de fraternidad”, reflexionó, al tiempo que consideró la visita de León XIV como “un don del Señor para esta Iglesia”.
A este respecto, quiso darle las “gracias por confirmarnos en la fe y ayudarnos estos días a mirar hacia los ojos de nuestra Madre, para aprender también a mirarnos mejor entre nosotros”.
“Que María, Nuestra Señora de la Almudena, nos ayude a responder con generosidad a las vocaciones recibidas y a decir cada día ‘sí’ al Señor. Que nos enseñe a converger hacia el Evangelio desde los distintos caminos que forman parte de nuestra historia. Que siga siendo para nosotros Madre de la paz y de la esperanza”, prosiguió, para concluir con una petición a Santa María de la Almudena para que “ruegue” por el Papa y por los fieles.
Al Papa lo acompañaban también los obispos auxiliares de Madrid Juan Antonio Martínez Camino y Vicente Martín Muñoz; el obispo de Alcalá de Henares, Antonio Prieto Lucena; el obispo de Getafe, Ginés García; y el obispo auxiliar de Getafe, José María Avendaño, además del cabildo catedral y autoridades eclesiales y en el acto también participaron seminaristas de las diócesis de Madrid, Alcalá y Getafe.
El encuentro de oración y homenaje a la Virgen de la Almudena en la Catedral de Santa María de la Almudena incluyó un homenaje a la Virgen patrona de Madrid de oración ante su imagen en el camarín. Se trata de la misma oración que pronunció el Papa Juan Pablo II al consagrar la Catedral de la Almudena.
En el mismo acto, León XIV se dirigió a la Virgen de la Almudena, acompañado por el cardenal Arzobispo y precedido por dos alumnos del Seminario Menor de Madrid que llevaban la Rosa de Oro. Subieron las escaleras y el Santo Padre depositó la Rosa de Oro en la columna colocada frente a la imagen de la Virgen.
La Rosa de Oro es una de las distinciones más antiguas (año 1049) y prestigiosas que otorga personalmente el Papa. Consiste en una pieza de orfebrería que representa un rosal con flores, botones y hojas, fabricada en plata y recubierta con un baño de oro. En España, las imágenes marianas que cuentan con ella son la Virgen de la Cabeza en Jaén, la Virgen de Montserrat en Barcelona y la Esperanza Macarena en Sevilla.
Su Majestad la Reina Doña Sofía fue nombrada en 1972 Hermana Mayor de la “Corte de Honor de Santa María la Real de la Almudena” de Madrid.
Para la ocasión, se ha retirado la peana que hay normalmente a los pies de la Virgen, en su camarín, y se ha colocado una columna nueva en la que, en un centro de plata, León XIV depositó la Rosa de Oro.
Este reconocimiento fue promovido por otro papa llamado como el actual, León IX, hace un milenio e inicialmente también se concedía a personas que destacaban por su defensa del catolicismo, como la reina Isabel II, muy devota de la patrona de Madrid, que la recibió en 1868.
Con esta rosa para la Virgen de la Almudena, ya son cuatro las advocaciones españolas que poseen la distinción. También la lucen la Virgen de la Cabeza de Jaén (2009), la de Montserrat (2023), y la Macarena de Sevilla (2024).
El papa León XIV abandonó el templo pasadas las 18.40 impartiendo una bendición a los fieles que asistieron al homenaje y se trasladó en su papamóvil al estadio Santiago Bernabéu, donde le esperaban alrededor de 70.000 personas para su encuentro con la comunidad diocesana de Madrid.
(SERVIMEDIA)
08 Jun 2026
AHP/MJR/MAG/clc


