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Máximo Huerta reflexiona sobre el amor, la memoria y el cuidado en su nueva novela, ‘Mamá está dormida’
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El escritor Máximo Huerta reflexiona sobre el amor, el cuidado, la pérdida progresiva de la memoria y el desgaste emocional que supone acompañar a un familiar dependiente, una experiencia que reordenó su vida y que atraviesa su día a día, plasmándolo en su nueva novela, 'Mamá está dormida’.
En declaraciones a Servimedia, explicó que convive con una realidad frágil y cambiante y recordó que todo comenzó cuando su madre le preguntó por un hermano inexistente. Aquel momento le dejó “en shock”, al no saber “cómo gestionarlo, cómo no hacerla sufrir”, al ser hijo único. Desde entonces empezó a seguirle la corriente para protegerla y asumió que “la mentira es necesaria” en determinados contextos porque “la verdad no es necesaria en determinadas circunstancias” y porque, cuando cuidas, “la mentira hace más hermosa la vida y hace la vida más fácil”.
Relató que hay días en los que su madre cree que su propia madre sigue viva y que él le dice que está fuera, que ha salido o que está en misa. Reconoció que no siempre puede sostener esa fortaleza, que “no siempre puedo mentir, no soy tan fuerte”, aunque le gustaría tener más paciencia, ya que a veces se rompe porque es “una situación desgarradora”, un desgaste que resumió al decir que muchas veces se queda “sin batería”.
Huerta resumió una de las conclusiones más duras del proceso al afirmar que “cuidar es empezar a despedirse” y asumir “que tú no eres el importante, que lo es otra persona”, una idea que definió como “la frase más dura de la vida”.
Solo después de ese recorrido vital llegó a escribir su undécima novela. Explicó que empezó a escribir tras aquel primer episodio con su madre y subrayó que en el libro puso “tanto corazón” y “tanta alma”, que hay mucho de él en esas páginas y que está orgulloso del resultado.
El autor expresó su deseo de que la historia llegue a muchas casas y conecte con los lectores para que entiendan el misterio de esa madre y de ese hijo, y comprendan el amor infinito que se tienen. Contó que quiso hablar del amor y del misterio, del amor infinito a una madre y del misterio que cierra la mente, y confesó que le gustaría que, al terminar la novela, la gente abrazara a sus padres y les dijera te quiero.
Huerta reconoció también que este camino deja aprendizajes que solo se entienden con el tiempo y recordó que no existen manuales de instrucciones para cuidar. Como mensaje final a otras personas en su misma situación quiso dejar claro que no están solos y que el cuidado es una tarea muy silenciosa, sin épica y sin titulares, que se vive hacia dentro, y que saber que hay más gente cuidando no lo soluciona, pero reconforta.
(SERVIMEDIA)
08 Feb 2026
JNV/gja
