Salud

Médicos especialistas en fertilidad piden ir más allá del seminograma en el diagnóstico de la capacidad reproductiva masculina

Bilbao
SERVIMEDIA

El doctor Fernando Quintana, director del Laboratorio de Andrología de IVI Bilbao, defiende la necesidad de una valoración clínica integral para diagnosticar la fertilidad masculina, al explicar que un seminograma es "una guía" y no un veredicto final, ya que sus valores de referencia no son un "límite absoluto".

En una comunicación, los especialistas de IVI explicaron que el seminograma es la prueba básica para evaluar la fertilidad masculina, ya que analiza una muestra de semen para evaluar las características del eyaculado y de los espermatozoides. Este estudio valora el volumen seminal, la concentración, la movilidad y la morfología de acuerdo con los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, es importante recordar que los resultados de un seminograma no constituyen por sí solos un diagnóstico de fertilidad o infertilidad, explicó el doctor Quintana.

El doctor Quintana advirtió de que los valores de referencia de la OMS “se establecieron a partir de hombres cuyas parejas lograron un embarazo de forma natural en menos de un año y deben interpretarse como una guía, no como un límite absoluto". En este sentido, añadió que algunos de estos hombres consiguieron el embarazo de sus parejas "a pesar de presentar uno o varios de sus valores seminales por debajo de los rangos de referencia”. Por ello, es posible lograr una gestación incluso con alguna característica del semen por debajo de lo esperado, del mismo modo que un seminograma normal no garantiza la fertilidad.

Más allá del diagnóstico, el seminograma cumple una función clave para decidir la técnica de reproducción asistida con más probabilidades de éxito. Según Quintana, con parámetros normales o alteraciones leves se puede plantear una inseminación artificial. Cuando las alteraciones seminales son más moderadas o severas como una disminución de la concentración o de la movilidad se recurre al laboratorio de fecundación in vitro (FIV), donde se desarrollan técnicas como la FIV convencional o la microinyección espermática (ICSI). No obstante, puntualizó que “la elección del tratamiento no depende únicamente del seminograma, sino de la valoración conjunta de la pareja", incluyendo la edad de la mujer, su reserva ovárica o la calidad de los óvulos.

En casos de infertilidad de causa desconocida, fallos repetidos de fecundación o pérdidas gestacionales recurrentes, el especialista puede recomendar pruebas complementarias como el análisis de la fragmentación del ADN espermático o estudios genéticos. “En IVI, el análisis del semen se apoya en sistemas que automatizan y estandarizan el recuento espermático”, como las plataformas de análisis computarizado (CASA), que mejoran la precisión y objetividad, detalló Quintana.

Además, el experto recordó que hábitos como el consumo de tabaco y alcohol, el sobrepeso, el estrés o la exposición a contaminantes ambientales pueden alterar de forma temporal la calidad seminal. En algunos casos, la suplementación con antioxidantes o el uso de métodos de selección espermática, como los sistemas de microfluidos, pueden mejorar los resultados. “La investigación avanza hacia nuevas herramientas para mejorar el diagnóstico y el tratamiento de la infertilidad masculina. El seminograma empieza a considerarse un posible biomarcador de la salud general masculina”, concluyó.

(SERVIMEDIA)
04 Ago 2026
s/mag