Solidaridad

Los misioneros religiosos “van donde otros no van” y están “donde otros no están”

- La organización católica Manos Unidas lanza una nueva campaña que promueve la paz declarando la guerra al hambre

VÍDEO: los clientes de Servimedia disponen de imágenes y sonido de estas declaraciones en el enlace https://servimedia.tv/TotalesManosUnidasTestimonios

MADRID
SERVIMEDIA

Misioneros en países de conflicto reconocen que no suelen abandonar las comunidades a las que sirven: “Primero como Iglesia, nosotros no somos una ONG, nosotros somos un proyecto de vida y del Evangelio. Siempre somos de las comunidades, no somos de afuera y nosotros permanecemos siempre allí y vamos donde muchos no van”.

Así lo subrayaron en Servimedia los participantes en el diálogo ‘Paz en un mundo en conflicto’ celebrado junto a Manos Unidas para dar a conocer su 67ª campaña, ‘Declara la guerra al hambre’.

La reflexión es de Jesús Albeiro Parra, director ejecutivo de la Coordinación Regional del Pacífico Colombiano, que matizó que, “sin ánimo de protagonismo”, los misioneros “van donde otros no van” y están “donde otros no están”. “Esa es la fuerza que tenemos. Hacemos también mucha incidencia para que otros vayan. En Colombia, a mí me toca decirle muchas veces a la Cruz Roja Internacional que vaya a ver y que hay que ir a tal parte, o que hay que ir a sacar estos niños de la guerra porque esa es su misión; o a Unicef… y así sucesivamente”, explicó el misionero.

Georges Sabe, cofundador de los Maristas Azules en Siria, relató que cuando la guerra llegó a la capital del país "mucha gente empezaba a huir a Líbano y países limítrofes". "Y la pregunta es si quedarse. Y estar al servicio de la población fue la respuesta. A partir de una lectura evangélica, también lo que nos proponía la Iglesia y nuestros superiores Maristas era que teníamos que estar en las fronteras donde hay sufrimiento", confesó.

RETO CON LOS MUSULMANES

Este misionero explicó en Servimedia que permanecer en Siria durante la guerra fue "una oportunidad muy importante para también estar en relación con el mundo musulmán que sufría, en vez de quedarse solo al servicio de la población cristiana". "Fue un reto. No éramos expertos, pero poco a poco fuimos construyendo a partir de la realidad, de la escucha que teníamos a la gente que sufría", argumentó.

Para Sandra Ramos, directora de la Escuela Profesional Técnica María Inés en Sierra Leona, el papel de las misioneras en ese país africano contribuyó a cambiar la mentalidad social y, con el tiempo, a ganar algunos derechos para las mujeres. Sus predecesoras, en los años 60 del siglo pasado, convencieron a los padres de familia de que formaban a sus hijas cuando las dejaban ir a comer con las religiosas, pues si les decían que sólo era para escolarizarlas "ellos veían que perdían la oportunidad de que la niña pues ayudara en la casa a traer el agua, a limpiar o a cuidar al hermanito".

"Cuando regresamos después de la guerra civil, ya no tuvimos que hacer esa labor. La gente había entendido que era importante que la niña fuera a clase", aunque aún hay muchas que abandonan. "Entran en nuestra primaria 175 niñas y cada año terminan 110 más o menos, o sea 65 niñas no terminan, que es un 30%", continuó.

Para la hermana Ramos, estas niñas abandonan la escuela "por mil razones", aunque después "cuando ya son mayores" acuden a las clases de la escuela profesional, cuyos edificios mantienen gracias al apoyo de Manos Unidas.

CONFLICTOS SILENCIADOS

El coordinador del departamento de Estudios y Documentación de Manos Unidas, Fidele Podga, subrayó que situaciones como las que se viven en Colombia, Siria y Sierra Leona no son la de "conflictos olvidados, sino silenciados". "Se busca adrede que la ciudadanía no sepa que existen esos conflictos por un motivo sencillo, porque así no se levanta. Pero hay también alguna razón que es de fondo: si no se altera la ciudadanía, entonces seguimos vendiendo armas, sacando recursos naturales y haciendo negocio", lamentó.

Podga puso el ejemplo del Congo: "Hay una guerra, pero el coltán sigue saliendo. En la zona del Sahel. En Mali, en Sierra Leona, donde está la hermana, hay conflicto, pero los minerales siguen saliendo. En Colombia pues igual hay un conflicto, pero la droga y otros siguen saliendo. Por lo tanto es mejor que la gente no sepa que haya una manta de silencio o de olvido".

Por todo ello, Manos Unidas vuelve a insistir en su campaña que combatir el hambre, la pobreza y la desigualdad es esencial para construir la paz en un mundo en el que 78 países están involucrados en guerras más allá de sus propias fronteras.

En el marco de esta campaña, Manos Unidas recuerda que 673 millones de personas en el mundo pasan hambre. Además, 1.100 millones de personas viven en extrema pobreza, de ellos, unos 455 viven en países en guerra o en situación de fragilidad, según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Según el índice Global de la Paz 2025, el mundo no es solo menos pacífico, sino también menos capaz de construir la paz. Actualmente hay 59 conflictos activos, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial, y el hambre es, a la vez, tanto causa como consecuencia de esos conflictos, pues muchas veces se utiliza como “arma de guerra”, denuncia la ONG.

(SERVIMEDIA)
22 Feb 2026
AHP/pai/mag