Síndrome postpolio
La mitad de las personas con poliomielitis puede desarrollar secuelas décadas después de la infección
- Una revisión científica del Hospital Universitario La Paz confirmó que el síndrome postpolio afecta a entre el 20% y el 50% de quienes superaron la enfermedad y carece aún de tratamientos específicos
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Entre el 20% y el 50% de las personas que sobrevivieron a la poliomielitis puede desarrollar años o incluso décadas después de la infección un conjunto de secuelas neurológicas conocido como síndrome postpolio, según un trabajo del neurólogo Francisco Javier Rodríguez de Rivera Garrido, especialista en enfermedades neuromusculares del Hospital Universitario La Paz, que alerta además de la ausencia de terapias específicas para esta afección.
El estudio recuerda que, aunque la enfermedad ha sido prácticamente erradicada en numerosos países gracias a la vacunación, sus consecuencias siguen presentes en miles de personas que contrajeron el virus décadas atrás y que continúan conviviendo con problemas de salud derivados de aquella infección.
La revisión, publicada en la Revista Española de Salud Pública, analizó la evidencia disponible en la literatura científica y en documentos de la Organización Mundial de la Salud para actualizar el conocimiento sobre el síndrome postpolio, una entidad clínica que aparece tras largos periodos de aparente estabilidad.
Según el trabajo, de máxima actualidad ante la celebración este sábado del Día Mundial contra la Polio y las diferentes reclamaciones de asociaciones españolas para el reconocimiento y mayor atención de las personas que sufren este síndrome, los síntomas más frecuentes son la debilidad muscular progresiva, la fatiga persistente y el dolor, aunque también pueden aparecer otras complicaciones que afectan a la movilidad y a la autonomía personal. El doctor Rodríguez de Rivera constató que "estas manifestaciones pueden surgir décadas después de haber superado la enfermedad, lo que dificulta en ocasiones su identificación y diagnóstico".
CAUSAS DESCONOCIDAS
El artículo señala que las causas del síndrome postpolio todavía no se conocen con exactitud. Entre las principales hipótesis científicas se encuentran el deterioro progresivo de las unidades motoras que compensaron el daño neurológico original, alteraciones en la función neuromuscular, posibles mecanismos autoinmunes e incluso la persistencia de restos virales.
La citada revisión destaca que, pese a los avances alcanzados en el conocimiento de la enfermedad, actualmente no existen tratamientos capaces de modificar su evolución. Por ello, el manejo clínico se basa en un enfoque multidisciplinar orientado a aliviar los síntomas y preservar la calidad de vida de los pacientes.
Este trabajo identifica la rehabilitación como uno de los pilares fundamentales de la atención, junto con los cuidados respiratorios cuando son necesarios, las estrategias para combatir la fatiga, el control del dolor y el apoyo psicológico.
PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA
Además, el estudio recuerda que la poliomielitis continúa siendo un problema de salud pública en algunas regiones del mundo con bajas coberturas vacunales o donde se registran brotes asociados a poliovirus derivados de la vacuna, lo que pone de manifiesto la importancia de mantener los programas de inmunización.
La investigación concluyó que el síndrome postpolio constituye una afección crónica de elevada prevalencia entre los supervivientes de la enfermedad y recomienda "nuevas investigaciones que permitan esclarecer sus mecanismos biológicos y desarrollar terapias específicas para las personas afectadas".
Pese a los avances logrados gracias a la vacunación, la Organización Mundial de la Salud advierte en sus principales recomendaciones de que la polio sigue siendo "una emergencia sanitaria de importancia internacional". El poliovirus salvaje tipo 1 continúa circulando de forma endémica en Afganistán y Pakistán, los dos únicos países donde nunca se ha interrumpido la transmisión, mientras que diversos países afrontan brotes de poliovirus derivados de la vacuna asociados a bajas coberturas vacunales. Desde el lanzamiento de la iniciativa mundial de erradicación en 1988, los casos de la enfermedad se redujeron en más de un 99% y se estima que las vacunas evitaron unos 20 millones de casos de parálisis.
(SERVIMEDIA)
24 Oct 2026
EDU/clc/gja
