Infancia
Los niños de Gaza pasan hambre y son “como muertos vivientes”, según un estudio
- Advierte de una generación “perdida” por impactos educativos, físicos y psicológicos de la guerra
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Más de dos años después del inicio de la guerra de Gaza, esta ha dejado a muchos niños palestinos demasiado débiles para aprender a jugar, convencidos de que serán asesinados por ser gazatíes y pasando hambre, sin recibir la educación necesaria y con la sensación de ser “como muertos vivientes”.
Esas son las conclusiones de un nuevo estudio dirigido por la Facultad de Educación de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y el Centro de Estudios Libaneses, adscrito a esa institución universitaria.
El trabajo, publicado este miércoles, fue realizado en colaboración con la Unrwa (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo) y se basa en datos de agencias de la ONU, organizaciones benéficas y ONG, junto con entrevistas con personal de organizaciones de ayuda, funcionarios gubernamentales, docentes y estudiantes.
El análisis señala la urgente necesidad de una mayor ayuda internacional para la educación en toda Palestina, independientemente de si se mantiene o no el actual alto el fuego en Gaza.
El informe, que sigue a un estudio similar de 2024, ofrece un análisis exhaustivo de cómo la guerra en Gaza ha devastado la vida de los niños. Junto con la evidencia de un sistema escolar destrozado, analiza cómo la violencia, el hambre y el trauma han erradicado cualquier sensación de infancia normal.
Describe a niños que se desploman de agotamiento y a quienes se les dice que no jueguen para conservar energía. Hasta el reciente alto el fuego, sugiere, muchos padres y maestros tenían que elegir entre mantener la educación de los niños y su supervivencia, y algunos sobrevivían con tan solo un plato de lentejas al día.
“AL BORDE” DEL COLAPSO
Uno de los hallazgos más impactantes es que la guerra ha erosionado la esperanza de futuro de los jóvenes palestinos y su fe en el sistema internacional. Testigos presenciales hablaron de la creciente ira de los niños y el desmoronamiento de la fe en valores como la paz y los derechos humanos.
"Los estudiantes preguntan sobre la realidad de esos derechos. Sienten que los matan simplemente por ser gazatíes", declaró un miembro del personal de una organización internacional al equipo de investigación.
“Hace un año dijimos que la educación estaba bajo ataque; ahora las vidas de los niños están al borde de un colapso total”, según Pauline Rose, directora del Centro de Investigación para el Acceso y el Aprendizaje Equitativo de la Universidad de Cambridge.
Por otro lado, el estudio advierte sobre el grave riesgo de que surja una generación "perdida" en Gaza por la combinación de los impactos educativos, físicos y psicológicos de la guerra.
Al 1 de octubre de 2025, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) informó de la muerte de 18.069 estudiantes y 780 miembros del personal educativo en Gaza, y de que 26.391 estudiantes y 3.211 docentes resultaron heridos. Save the Children estima que, durante los combates, 15 niños sufrieron lesiones que les cambiaron la vida cada día.
El informe halló evidencia de una desesperación generalizada. Los docentes relataron que los padres se preguntaban: "¿Por qué debería preocuparme por la educación de mis hijos si sé que morirán de hambre?". Un grupo de discusión reveló que los menores tenían "miedo a todo"; otro informe, citado en el estudio, describió a los niños de Gaza sintiéndose "como muertos vivientes".
CINCO AÑOS PERDIDOS
Por otro lado, el estudio indica que los niños en Gaza habrán perdido el equivalente a cinco años de educación por los repetidos cierres de escuelas desde 2020, primero por la covid-19 y luego por la guerra.
Aunque la Unrwa y el Ministerio de Educación palestino han puesto en marcha medidas de aprendizaje temporales y a distancia, estas se han visto obstaculizadas por la violencia continua, los daños en la infraestructura y la escasez crónica de recursos.
El cálculo de la pérdida de aprendizaje incorpora los efectos acumulativos del trauma y la hambruna. Hasta octubre de 2025, casi 13.000 niños en Gaza habían recibido tratamiento por desnutrición aguda, 147 de los cuales murieron.
Dados estos efectos acumulativos, los autores calculan que si las escuelas permanecen cerradas hasta septiembre de 2027, muchos adolescentes estarán una década por detrás de su nivel educativo esperado.
La situación en Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, también se considera desesperada. Allí, 891 estudiantes y 28 profesores han sido asesinados o heridos por colonos o fuerzas israelíes desde octubre de 2023, y cientos más han sido arrestados, a menudo por motivos que la Oficina de Derechos Humanos de la ONU considera "arbitrarios".
Además, las escuelas han sido cerradas esporádicamente o en algunos casos clausuradas. Los autores estiman que los niños en estas zonas han perdido un mínimo de 2,5 años de educación.
EN CRISIS
En toda Palestina, los profesores describieron su profesión como desmoralizada y en crisis. Un miembro del personal de una organización internacional afirmó que los docentes estaban "trabajando día y noche" para garantizar que los niños siguieran recibiendo algún tipo de educación y que muchos no habían tenido un día de vacaciones en dos años.
El estudio calcula que el coste de la recuperación educativa en toda Palestina podría ascender a 1.380 millones de dólares.
“Los docentes y orientadores están demostrando ‘sumood’ (firmeza) y compromiso con la preservación de la identidad palestina a través de la educación, pero la magnitud de la necesidad es inmensa. Se necesitarán miles de nuevos docentes para reemplazar a los que se han perdido o para apoyar una recuperación completa del aprendizaje. Invertir en el profesorado es crucial para reconstruir y restaurar la educación en Palestina”, según Yusuf Sayed, profesor de Educación de la Universidad de Cambridge.
Con Gaza sumida en una parálisis económica casi total, la educación dependerá de la ayuda extranjera en el futuro previsible. A pesar de ello, el estudio halla indicios de fatiga de los donantes.
De los 230,3 millones de dólares solicitados por la OCHA para educación en 2025, solo un 5,7% se había proporcionado hasta julio, lo que equivale a unos nueve dólares por niño. Se calcula que se necesitan 1.155 dólares por persona para la reconstrucción completa.
“La educación y los servicios para la infancia no pueden ser una cuestión secundaria. Son una fuente vital de estabilidad y cuidado”, sentencia Maha Shuayb, directora del Centro de Estudios Libaneses.
(SERVIMEDIA)
07 Ene 2026
MGR/mmr/gja


