Salud auditiva

Los otorrinos alertan de que la contaminación aumenta las patologías auditivas y puede agravar situaciones de discapacidad

Madrid
SERVIMEDIA

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (Seorl-CCC) alertó de que la contaminación acústica y ambiental está teniendo un impacto creciente en las consultas de Otorrinolaringología, con un aumento de patologías auditivas que pueden afectar de forma directa a la calidad de vida y, en los casos más graves, derivar en situaciones de discapacidad.

Los especialistas advirtieron de que factores como el ruido del tráfico, la mala calidad del aire, el aumento de aeroalérgenos, los ambientes secos, el tabaquismo y otros contaminantes ambientales están relacionados con enfermedades del oído, la nariz y la garganta. Entre ellas figuran la pérdida auditiva, los acúfenos, la rinitis, la sinusitis crónica, las alteraciones de la voz y determinados tumores de cabeza y cuello.

Uno de los principales factores de riesgo señalados por la Seorl-CCC es la contaminación acústica, que afecta diariamente a millones de personas. Según los datos aportados por la sociedad científica, el tráfico rodado genera aproximadamente el 85% del ruido ambiental urbano y cerca del 30% de la población española soporta niveles superiores a los recomendados por los organismos internacionales.

Los otorrinos subrayaron que la exposición prolongada a elevados niveles sonoros no solo provoca molestias o alteraciones del sueño, sino que también puede favorecer una pérdida progresiva de audición, hiperacusia (sensibilidad extrema al sonido) y acúfenos, es decir, pitidos persistentes en los oídos que pueden llegar a condicionar gravemente la vida cotidiana.

La sociedad científica recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera "la contaminación acústica uno de los principales riesgos ambientales para la salud en Europa, por su relación con problemas auditivos, estrés fisiológico y trastornos del descanso".

Además del ruido, la mala calidad del aire se ha convertido en otro de los grandes factores de riesgo para la salud de oído, nariz y garganta. La OMS estima que el 99% de la población mundial respira aire contaminado por encima de los límites considerados seguros. Asimismo, diversos estudios científicos recientes relacionaron la exposición continuada a partículas contaminantes PM2,5 con un mayor riesgo de desarrollar tumores de cabeza y cuello, especialmente cáncer de laringe y cavidad oral.

Las PM2,5 son partículas ultrafinas contaminantes con un diámetro inferior a 2,5 micras, unas 30 veces más pequeñas que el grosor de un cabello humano, capaces de penetrar profundamente en las vías respiratorias. Proceden principalmente del tráfico, las calefacciones, las combustiones industriales, el humo y la quema de combustibles fósiles.

La contaminación atmosférica también tiene un impacto directo sobre enfermedades inflamatorias respiratorias frecuentes en las consultas de Otorrinolaringología (ORL). Los especialistas alertaron de que el aumento de contaminantes y aeroalérgenos ambientales favorece el empeoramiento de patologías como la rinitis alérgica y la sinusitis crónica. El incremento de temperaturas, los cambios estacionales más prolongados y el aumento de partículas en suspensión contribuyen a una mayor irritación e inflamación de la mucosa respiratoria.

En paralelo, los problemas de la voz y la garganta también pueden asociarse a ambientes secos, calefacción intensa, aire acondicionado y exposición a contaminantes, factores que favorecen la irritación de la vía aérea superior y pueden agravar síntomas persistentes como ronquera, carraspeo o dolor de garganta mantenido en el tiempo.

TABAQUISMO Y RESIDUOS TÓXICOS

La Seorl-CCC insistió, además, en el impacto sanitario y medioambiental del tabaquismo. Además de ser el principal factor de riesgo evitable para el cáncer de cabeza y cuello, el tabaco genera millones de residuos contaminantes cada año. Las colillas, consideradas uno de los residuos más abundantes del planeta, contienen microplásticos y sustancias tóxicas capaces de contaminar agua y suelos durante años.

Los especialistas recordaron que el tabaco continúa detrás de la mayoría de tumores de laringe y cavidad oral y advirtieron de que la combinación entre tabaquismo y exposición ambiental a contaminantes puede aumentar todavía más el riesgo de desarrollar enfermedades oncológicas.

En este contexto, la sociedad científica apeló al concepto ‘One Health’ (‘Una sola salud’), impulsado por la OMS, que defiende que la salud humana, la salud ambiental y la salud animal están estrechamente conectadas.

“Las enfermedades que tratamos en las consultas ORL demuestran cada vez más esa relación entre entorno y salud. Lo que respiramos, escuchamos o consumimos termina teniendo consecuencias clínicas directas”, afirmó el presidente de la esta sociedad, Serafín Sánchez, quien incidió en que la salud de oído, nariz y garganta tiene una incidencia central en la calidad de vida.

(SERVIMEDIA)
06 Jun 2026
EDU/clc