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Visita Papa

El Papa pone el foco en los mayores y pide "cuidar y acompañar a nuestros abuelos en su vejez"

- Confiesa que el tenis le gusta "mucho", pero también aprecia el fútbol, y con referencias al Mundial asegura que "quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego"

- Revela que nunca soñó con ser Papa, pero desde niño sintió "el deseo de entregar" su vida a Dios

Barcelona
SERVIMEDIA Mari Luz Alonso, enviada especial

El papa León XIV visitó este miércoles el barrio de El Raval, en el corazón de Barcelona, donde llamó de nuevo a la unidad para proteger la dignidad humana y pidió no olvidar a los mayores animando a "cuidar y acompañar a nuestros abuelos en su vejez".

Lo dijo en un encuentro con representantes de las instituciones que trabajan en el ámbito caritativo en la Iglesia de San Agustín, donde le esperaban en una línea de saludos sin autoridades numerosas personas con discapacidad, algunas de las cuales llevaban desde las 11 horas esperando ese momento.

En esa iglesia neoclásica, Prevost fue interrogado por un niño de seis años sobre si le gusta el fútbol y si de pequeño soñaba con ser papa. Antes, el Papa pudo ver un emotivo video en el que se retrataba la situación de vulnerabilidad de la familia de Renzo, un niño de 6 años que decidió escribir al Papa cuando se enteró de que vendría a Barcelona.

"Todo el mundo sabe que juego al tenis, pero de joven también jugué al fútbol como defensa, no era un goleador, pero jugué con seminaristas en mis años en Perú", reveló. También desveló que practicó fútbol americano, "más agresivo". Además, destacó que el deporte ha sido una parte importante de su vida porque "ayuda a crecer sanos de cuerpo y de mente".

El Papa usó el fútbol como metáfora vital, explicando que la "vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos". León XIV resaltó la importancia de colaborar, compartir y “pasar la pelota”, ya que alguien que actúa de forma individualista perjudica al grupo. "Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego", sintetizó, y felicitó a quienes trabajan en equipo y fomentan estos valores.

Robert Prevost, que antes de llegar a Madrid el sábado afirmó que es más del Real Madrid que del F. C. Barcelona -aunque aclaró que el Papa es de todos los equipos-, recordó que mañana comenzará el Mundial de fútbol.

Sobre si de pequeño soñaba con ser papa, León XIV aseguró que nunca lo pensó, pero que desde pequeño sintió "el deseo de entregar" su vida a Dios. "No sabía todavía del todo cómo ni por dónde me llevaría el Señor. Con el tiempo fui descubriendo que Jesús me llamaba a seguirlo como sacerdote, y que ese camino pasaba por la orden de san Agustín", dijo en la iglesia que lleva el nombre del santo de cuya orden Prevost fue prior general de 2001 a 2013.

En su intervención con religiosas y miembros de asociaciones que dan apoyo a personas en situación de drogodependencia y trata de personas en el degradado barrio de El Raval, el Papa no olvidó tampoco a los mayores. "Los abuelos son muy importantes en la vida de las familias. Nunca deberían quedarse solos", afirmó.

"A menudo, ellos son los que cuidan a los nietos mientras los padres van a trabajar y así, con cariño y dedicación, ayudan a los niños a conocer el amor a Dios y al prójimo, para que eche raíces en sus corazones y un día lleguen a ser hombres y mujeres de bien. Y ¿Cómo debemos corresponder al amor? Pues con amor", continuó.

Así, León XIV llamó a "cuidar y acompañar a nuestros abuelos en su vejez, así como ellos, a su tiempo, cuidaron de nosotros". "No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores. Eso es algo muy triste. Tengamos nuestro corazón abierto a todos ellos; y aunque no sean nuestros abuelos, no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos. Porque, si no queremos la soledad para nosotros, tampoco debemos permitirla para los demás".

A la soledad no deseada se refirió también el director de la entidad Obenso, como también lo hizo Cristina, una representante de Cáritas, que trasladó al pontífice su sensación de "impotencia" ante la incapacidad a todas las personas que necesitan ayuda. Un mensaje similar le trasladó una religiosa de la orden de Santa María Micaela, que trabaja con mujeres en situación de esclavitud, que en muchos casos llegaron buscando una oportunidad y se encontraron con la trata de personas.

El Papa invitó de nuevo a practicar el perdón pero precisó que personar no significa pensar que el daño está bien ni en seguir permitiendo que se haga ese daño. "Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón", afirmó.

También reclamó unidad para respetar la dignidad humana y alentó a los fieles a prestar su apoyo a quienes se encuentran "en una condición de vida precaria, marcada por la privación, la fragilidad o la marginación", que necesita, además de "ayuda material y sostén moral, necesitan a Dios, su amistad, su bendición".

"Cuente con nosotros para seguir protegiendo la dignidad de toda persona humana y descubriendo el rostro de Jesucristo presente en cada uno de nuestros hermanos más vulnerables", se comprometió el cardenal Omella.

(SERVIMEDIA)
10 Jun 2026
MAG/agg/clc