San Isidro
Sonsoles Onega da la bienvenida a San Isidro con un pregón “valiente”: "Me duele que haya que ser buitre y no paloma para vivir aquí”
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La periodista y escritora Sonsoles Ónega pronunció este jueves el pregón que da inicio a la festividad de San Isidro desde la Casa de la Villa. En un discurso “valiente”, a juicio del alcalde José Luis Martínez-Almeida, la pregonera ensalzó la cultura castiza y el carácter abierto de la capital, a la par que puso el foco en problemas como el de la vivienda. “Me duele que haya que ser buitre y no paloma para vivir aquí”.
Los madrileños recibieron el pregón en una plaza de la Villa abarrotada en la que finalmente lució un sol propio de mayo tras una tarde de lluvias intensas. Ónega expresó su honor por ser la pregonera de la ciudad en la festividad de su patrón, sin la esperanza de “acabar santa ni de obrar más milagro que el de cumplir con este encargo”.
La periodista se hizo eco del “quejido de Madrid” por la vivienda, afirmando que “no sana la herida” y que le duele, “como a todos, que haya que ser buitre y no paloma para vivir aquí”.
Confesó además “otra herida íntima” para la que no encuentra “vendaje”, la “herida de la modernidad”. Lamentó que “arañan los cierres de librerías, de pequeños comercios” y que “duelen los barrios que se van vaciando del paisanaje de toda la vida”. También le “duelen” las obras en toda la ciudad “como muelas de tanto apretarlas”. Parece que le “han hecho precio por hacerlas todas a la vez”, bromeó dirigiéndose al alcalde.
Siguiendo con la actualidad aseguró que “Madrid es la justicia de su barrio y de su Tribunal Supremo” porque “no hay mangante que no te tema, Madrid” y que la capital “se lleva bien con la bronca” especialmente la de la Carrera de San Jerónimo, según Ónega, en referencia al Congreso de los Diputados.
"AQUÍ CABEMOS TODOS"
La pregonera elogió además el carácter acogedor de la Villa que "tiene para todos" y "acoge sin mirar a quién", presentándose como "una mano tendida siempre". “Aquí cabemos todos, apuntaló”. “De todo culpan a Madrid. Lo manda Madrid, dice Madrid, se hará lo que diga Madrid. Te culpan, pero ¿sabéis qué? No hay nacionalista, que digo, no hay independentista, que no se quiera quedar. Todos se pirran por conquistar tu escaño”, prosiguió.
Describió la ciudad como "el corazón de esa España que late con pulsos de fiebre", citando a Rafael Alberti. Añadió que "Madrid no sería Madrid sin tanta política y tanta acampada" ni sin “el número 7 de la calle Melancolía, la Chica de Ayer y el chotis de la Pradera”.
“Madrid es la Elipa y Atocha en su mediodía. Ay, Madrid. Eres el Retiro y también el Ateneo y a todas horas matadero, tertulia, teatro, salón de ricos y guardilla de pobres. Madrid es la madre que nos parió. Y a los que no, Madrid ejerce la adopción como nadie”, rezaba el discurso.
Concluyó Ónega afirmando que ella quiere ser “siempre de aquí” y eligió a Machado para terminar el discurso por ella. “Pido ayuda al poeta para concluir. Madrid eres el rompeolas de todas las Españas. Y rendida, rendidos, clamamos desde este balcón la divina invocación: ¡Viva Madrid! ¡Viva San Isidro y Santa María de la Cabeza! ¡Viva el Rey y la Reina!”.
Al término del discurso la plaza se fundió en un aplauso a la pregonera y el alcalde seguramente sin saber que el micrófono aun seguía abierto agradeció a la periodista sus palabras. “Muy bonito y muy valiente, que es lo importante. Y muy de actualidad”.
(SERVIMEDIA)
07 Mayo 2026
JAM/mag


