Displasia microcefálica
Una enfermedad muy rara ofrece una pista inesperada sobre uno de los mecanismos del envejecimiento
- El CSIC participa en un estudio internacional que vincula el reloj biológico del ADN con patologías asociadas a la edad
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El estudio de una enfermedad genética muy rara, el síndrome de Heyn-Sproul-Jackson (displasia microcefálica), ha ofrecido una nueva pista sobre uno de los mecanismos que podrían explicar el envejecimiento. La investigación, publicada en ‘Nature Genetics’ y con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), apunta a que el llamado reloj epigenético (las marcas químicas que se acumulan en el ADN con la edad) podría no limitarse a medir el paso del tiempo, sino "contribuir al deterioro de los tejidos".
Este trastorno, asociado a alteraciones en el gen DNMT3A, provoca baja talla, microcefalia, retraso del desarrollo y síntomas propios de edades avanzadas, como osteoporosis, pérdida de cabello o menor producción de células sanguíneas. El trabajo, recién publicado, muestra que determinadas marcas químicas del ADN no solo sirven para medir la edad biológica, sino que podrían contribuir al deterioro asociado al paso del tiempo.
El hallazgo procede de un estudio internacional liderado por investigadores de la Universidad de Edimburgo. En el trabajo participó el CSIC, a través de Francisco José Sánchez-Luque, del Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra, con sede en Granada.
La investigación se centró en el síndrome de Heyn-Sproul-Jackson. Hasta ahora se había descrito como una causa rara de enanismo microcefálico, con talla baja, bajo peso, microcefalia y alteraciones del desarrollo, pero el nuevo trabajo la redefine como un "síndrome de envejecimiento acelerado".
Según el estudio, en el mundo hay 13 casos conocidos o recogidos en la literatura científica y en la cohorte analizada de este trastorno, también denominado 'Hesjas syndrome'. Los autores identificaron 10 personas con mutaciones de ganancia de función en DNMT3A y las estudiaron junto a casos comunicados previamente, hasta conformar una cohorte que permitió redefinir la enfermedad como una forma de envejecimiento acelerado.
Entre los rasgos observados figuran alopecia desde la infancia, osteopenia grave con fracturas no traumáticas, alteraciones inmunitarias, reducción de grasa subcutánea y signos compatibles con alteraciones metabólicas. El trabajo también recoge casos con linfopenia, mayor propensión a infecciones y, en algunos pacientes, complicaciones graves.
RELOJES EPIGENÉTICOS
La clave del hallazgo está en la metilación del ADN, unas marcas químicas que se acumulan con la edad y que se utilizan para estimar la edad biológica de una persona. Estas marcas forman parte de los llamados relojes epigenéticos, pero hasta ahora "no estaba claro si eran solo un marcador del envejecimiento o si podían participar directamente en el proceso".
Los investigadores observaron que, en las personas con síndrome de Heyn-Sproul-Jackson, esas marcas de metilación aparecen en regiones del ADN "también afectadas durante el envejecimiento normal", pero de forma acelerada. En modelos de ratón, las mismas alteraciones se relacionaron con fragilidad, reducción de supervivencia, osteoporosis, pérdida de grasa subcutánea y cambios metabólicos.
El estudio apunta a que la hipermetilación del ADN podría reducir la capacidad de las células madre adultas para generar nuevas células y reparar tejidos. Los autores sostienen que estos cambios podrían contribuir a enfermedades frecuentes en edades avanzadas, como la osteoporosis, el deterioro inmunitario o alteraciones metabólicas relacionadas con la diabetes tipo 2 y la dislipidemia.
El investigador principal del estudio, el profesor Andrew Jackson, del Instituto de Genética y Cáncer de la Universidad de Edimburgo, afirmó que "el hallazgo de esta rara enfermedad genética humana ayuda a entender el papel del reloj biológico del ADN en la salud a largo plazo durante la vejez".
Por su parte, el director del Instituto de Genética y Cáncer de la Universidad de Edimburgo, Joris Veltman, destacó que el análisis en profundidad de una enfermedad rara puede aportar nuevas claves sobre la biología del envejecimiento humano y abrir “direcciones prometedoras” para futuras terapias de rejuvenecimiento. También recalcó que el trabajo refleja la fuerza de la colaboración internacional, con 76 investigadores de siete países.
En el trabajo participaron instituciones del Reino Unido, España, Francia, México, Noruega, EEUU, Nueva Zelanda y Polonia, entre ellas la Universidad de Edimburgo, la Universidad de Cambridge, el Institute of Cancer Research de Londres, el CNIO, el Hospital Vall d’Hebron, Sant Joan de Déu, Inserm, AP-HP, la Universidad de Rochester, UCLA y la Universidad de Minnesota.
(SERVIMEDIA)
02 Jul 2026
EDU/nbc
