Salud
Una presión arterial elevada de joven se vincula con enfermedades cardíacas y renales tras los 40 años
- Según un estudio con casi 300.000 personas adultas en Corea del Sur
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Las personas con presión arterial elevada (al menos 120/80 milímetros de mercurio o mm Hg) durante un máximo de una década en la edad adulta temprana tienen más probabilidades de desarrollar enfermedades cardíacas y renales tras cumplir los 40 años.
Así se desprende de un estudio realizado en Corea del Sur con casi 300.000 personas adultas y presentado en las Sesiones Científicas EPI/Lifestyle 2026 de la Asociación Estadounidense del Corazón, que se celebran en Boston desde el pasado martes hasta este viernes.
“Los adultos jóvenes suelen tener un riesgo muy bajo de padecer enfermedades cardíacas en los próximos 10 años, incluso cuando presentan presión arterial elevada (una presión sistólica de 120 mm Hg o superior, o una presión diastólica de 80 mm Hg o superior)”, según Hokyou Lee, profesor asociado de medicina preventiva en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yonsei en Seúl (Corea del Sur).
Lee añade: “Los resultados de nuestro estudio demuestran que los niveles de presión arterial en la adultez temprana son importantes, aunque el riesgo a corto plazo parezca bajo. La exposición prolongada a una presión arterial elevada desde la infancia puede acumular daños con el tiempo, aumentando el riesgo de enfermedades cardíacas y renales en la mediana edad”.
La hipertensión principal causa de enfermedad cardiovascular y muerte prematura en todo el mundo, y es el factor de riesgo más común y modificable para las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares.
Mantener una presión arterial saludable es fundamental para prevenir o reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, eventos cardíacos graves o accidentes cerebrovasculares.
HASTA UN 27% MÁS RIESGO
En el nuevo estudio, los investigadores revisaron los registros médicos de la base de datos del Servicio Nacional de Seguro Médico de Corea del Sur. Su análisis revela que las personas con presión arterial elevada o alta entre los 30 y los 40 años tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares o enfermedades renales en la mediana edad, después de los 40 años.
Tener una presión arterial sistólica (el número superior) unos 10 mm Hg más alta que la de sus pares durante unos 10 años se asoció con un riesgo un 27% mayor de enfermedad cardíaca y un riesgo un 22% mayor de enfermedad renal.
Los participantes con una presión arterial diastólica (número inferior) aproximadamente 5 mm Hg superior a la de sus pares durante unos 10 años presentaron un riesgo un 20% mayor de padecer enfermedades cardíacas y un riesgo un 16% mayor de tener enfermedades renales.
Las personas que pertenecían al grupo con la presión arterial sistólica acumulada más alta tenían aproximadamente 3,5 veces más probabilidades de desarrollar afecciones cardíacas que las que pertenecían al grupo con la presión arterial sistólica acumulada más baja.
El riesgo de padecer enfermedad renal era tres veces mayor entre las personas con la presión arterial sistólica acumulada más alta. Los resultados de este análisis fueron similares para hombres y mujeres.
“Mantener una presión arterial óptima es una preocupación para todas las personas, a cualquier edad. La prevención temprana, el diagnóstico, el seguimiento y el tratamiento, si fuera necesario, son inversiones en la salud futura del corazón y los riñones”, destaca Lee.
Este investigador agrega: “El tratamiento oportuno de la hipertensión arterial es fundamental para reducir los efectos de años de exposición, lo que subraya la importancia de controlar y regular la presión arterial tan pronto como un paciente presente niveles elevados”.
DETALLES DEL ESTUDIO
El análisis incluyó información sanitaria de 291.887 adultos procedentes de la base de datos del Servicio Nacional de Seguro Médico de Corea, que tenían 30 años entre 2002 y 2004 y que recibieron exámenes médicos rutinarios entre los 30 (2002-2004) y los 40 (2012-2014) años.
Los participantes incluidos en el análisis no tenían antecedentes de enfermedades cardíacas o renales antes de los 40 años y el 76,3% eran hombres.
Se calcularon los niveles acumulados de presión arterial de cada participante desde los 30 hasta los 40 años para tener en cuenta tanto lo alta que fue como el tiempo que se mantuvo elevada.
Además, se realizó un seguimiento a los participantes durante una década a partir de los 40 años, periodo durante el cual se identificó el desarrollo de enfermedades cardíacas o renales a través de los registros del servicio nacional de salud. Además, el diagnóstico de enfermedad renal crónica se confirmó mediante análisis de laboratorio realizados durante el periodo de seguimiento.
En los registros nacionales de defunción se identificaron los fallecimientos por enfermedades cardíacas o renales ocurridos después de los 40 años.
En el análisis se tuvieron en cuenta factores importantes relacionados con la salud y el estilo de vida, como el sexo, los ingresos, el tabaquismo, el consumo de alcohol, la actividad física y medidas clave de salud, incluidos los niveles de azúcar en sangre y colesterol.
(SERVIMEDIA)
20 Mar 2026
MGR/clc


