Zoonosis

El cambio climático acelera la expansión del mosquito común urbano y la trasmisión de enfermedades víricas

- El entomólogo Rubén Bueno alerta frente a la presencia en las ciudades de mosquitos híbridos, "los más peligrosos, porque facilitan el paso del virus entre especies y elevan el riesgo de casos en humanos"

Madrid
SERVIMEDIA

El cambio climático está "disparando la expansión del mosquito común urbano y multiplica el riesgo de contagio por virus como el de la fiebre del Nilo, el dengue o el chikungunya", enfermedades para las que aún no existen vacunas, según explicó a Servimedia el entomólogo Rubén Bueno, quien aseguró que "el calentamiento global está acelerando todos los factores de riesgo".

El cambio climático está "favoreciendo la expansión de los mosquitos, prolongando su actividad y eficiencia de transmisión", afirmó el entomólogo y director técnico de Rentokil Initial y Lokímica, Rubén Bueno, quien advirtió que 'Culex pipiens molestus', mosquito altamente adaptado a ambientes urbanos, "es más urbanita, habita en ciudades, pica a las personas y puede criar en aguas subterráneas", un comportamiento que explica su proliferación en sótanos, alcantarillas y redes de metro. Frente a él, la forma 'pipiens' suele "picar a las aves y cría en aguas superficiales".

"No es buena noticia", pues los mosquitos "son los animales más mortíferos que existen en nuestro planeta debido a la multitud de patógenos que son capaces de transmitir", según estimó Greenpeace. Con sus numerosas especies, desempeñan un papel crucial como vectores, es decir, "como portadores de enfermedades que afectan tanto a humanos como a la vida salvaje".

Una nueva investigación sobre el mosquito común urbano, liderada por la Universidad de Princeton (Estados Unidos) y publicada en 'Science', rastreó su origen genético y resolvió el enigma evolutivo del 'Culex pipiens', el mosquito más extendido del planeta. Demostró que la forma urbana 'molestus', conocida como 'el mosquito del metro', no nació durante la industrialización europea, como se pensaba, sino que tiene un origen "mucho más antiguo", con un foco claro "hace unos 3.000 años y ya presente en el Antiguo Egipto", explicó este entomólogo, especialista en servicios de control de plagas.

Este origen remoto demuestra que "los procesos evolutivos requieren amplios periodos de tiempo" y que las transformaciones humanas en el paisaje, desde prácticas agrícolas hasta la construcción de ciudades, "provocan cambios genéticos en los mosquitos", afectando a su comportamiento y a su papel como vectores de enfermedades como el virus de la fiebre del Nilo Occidental (VNO), añadió Bueno.

El VNO se mantiene de forma natural entre aves y mosquitos en humedales y regadíos periurbanos, pero cuando la población de Culex infectados aumenta y se introduce en zonas densamente pobladas, "se puede producir un salto de especie, ya que estos mosquitos pueden comenzar a picar a humanos y transmitir a estos el virus que previamente han adquirido de las poblaciones de aves circundantes", añadió este entomólogo.

Además, las urbes propician un fenómeno clave para la salud pública: la hibridación. Bueno subrayó que "las ciudades favorecen la hibridación entre 'molestus' y 'pipiens', creando mosquitos capaces de picar de forma dual tanto a aves como a humanos". Estos híbridos son "los más peligrosos porque actúan como vector puente", facilitando el paso del virus entre especies y "elevando el riesgo de casos humanos".

BROTES CRECIENTES EN EUROPA

La fiebre del Nilo Occidental (FNO), diagnosticada por primera vez en Uganda en 1937, extendió sus ciclos de transmisión en Europa desde finales del siglo pasado. Este avance, señaló Bueno, se produjo porque aves migratorias infectadas "llegaron desde África a los humedales europeos y se encontraron con vectores competentes del virus, los mosquitos Culex, que fueron los responsables de ir picando a estas aves portadoras y diseminar este virus".

Hoy, la enfermedad es endémica en buena parte del sur de Europa y también infecta a los équidos. "Cuando este ciclo se intensifica y los mosquitos llegan a zonas urbanas, aparecen casos humanos de FNO", advirtió. Este año, el virus ha afectado "a más de mil personas en trece países europeos".

En cuanto a otras arbovirosis (enfermedades virales transmitidas por artrópodos, principalmente mosquitos), Bueno contextualizó dos grandes grupos: las transmitidas por el mosquito tigre (Aedes albopictus), como dengue y chikungunya; y las transmitidas por 'Culex pipiens', responsables de la FNO. "El dengue y el chikungunya no son endémicos todavía, pero cada año hay brotes locales de mayor relevancia e impacto, sobre todo en Francia e Italia", recordó este especialista, quien subrayó que el año pasado se registraron "más de trescientos casos autóctonos de dengue en Europa". Este año 2025 ya se han registrado "más de 1.000 infecciones humanas de chikungunya, principalmente en Francia e Italia".

MÁS MOSQUITOS, MÁS MESES Y MÁS EFECTIVOS

El calentamiento global "está acelerando todos los factores de riesgo". Según Bueno, "sabemos que las altas temperaturas generan más mosquitos al reducir el tiempo necesario para completar sus ciclos biológicos y, además, hacen que el virus se multiplique más rápido dentro de ellos". Esto significa que "tenemos más mosquitos y más eficientes en la transmisión de virus".

Hace solo unas décadas, los programas de control se interrumpían en invierno; ahora "deben mantenerse todo el año, porque incluso en invierno siguen activos". A las temperaturas elevadas se suman lluvias intensas y acumulaciones de agua que producen "picos de población", con una temporada de riesgo que ya abarca prácticamente los doce meses.

IMPLICACIONES SANITARIAS Y MEDIDAS DE CONTROL

El virus del Nilo Occidental es una enfermedad de declaración obligatoria en España. Aunque cerca del 80% de las infecciones son asintomáticas, entre el 15% y el 18% presentan síntomas leves y entre el 1% y el 3% pueden desarrollar complicaciones neurológicas graves, como meningoencefalitis, especialmente en mayores, menores e inmunodeprimidos, según certificó el consenso médico y epidemiológico. Bueno insistió en que "no existe vacuna ni tratamiento antiviral específico, luego el control del mosquito es la principal medida preventiva, tanto a nivel institucional como individual".

Los ayuntamientos actúan sobre el espacio público, pero los hogares y comunidades privadas dependen de cada ciudadano: instalación de mosquiteras, uso de repelentes, eliminación de aguas estancadas en patios, terrazas y jardines, y vigilancia ante síntomas compatibles.

En vigilancia epidemiológica, España integra la información procedente de humanos, animales y mosquitos. "Cuando se detecta un caso, se avisa a las autoridades locales para realizar controles de mosquitos en los alrededores del domicilio", explicó. Para fiebre del Nilo se vigilan también "aves, caballos y los propios mosquitos", de modo que si se detectan ejemplares infectados "se activan controles en la zona para evitar la expansión del virus".

"Nosotros realizamos el control profesional especializado, mientras que la ciudadanía tiene un papel clave en la prevención", precisó el director de Rentokil Initial.

PRÓXIMOS PASOS CIENTÍFICOS

El trabajo publicado plantea ahora una segunda fase más precisa: "analizar con mayor detalle cómo influyen los ecosistemas urbanos en la aparición de mosquitos híbridos y en su capacidad de transmisión". Tras el análisis global, el equipo investigador emprenderá estudios en entornos concretos (barrios, humedales próximos a ciudades, áreas de tránsito entre espacios naturales y urbanos) para comprender los riesgos con mayor resolución. "Este trabajo publicado en 'Science' ha desmontado la idea de que estos procesos son recientes: tienen una escala temporal mucho mayor, y entenderla es clave para prever y controlar las enfermedades transmitidas por mosquitos en el futuro", concluyó.

(SERVIMEDIA)
16 Nov 2025
EDU/clc/pai