Genómica
El Centro de Regulación Genómica demuestra que los genes de compañeros de convivencia influyen en el microbioma intestinal
- Los efectos genéticos de un individuo pudieron propagarse por grupos sociales completos mediante el intercambio de microbios
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Un estudio liderado por el Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona muestra que la composición del microbioma intestinal no dependió únicamente de los genes de cada individuo, sino también de los genes de las personas o animales con los que convivía, al constatar que determinadas bacterias intestinales se transmitieron a través del contacto social.
La investigación, realizada en ratas y publicada en la revista 'Nature Communications' aportó una nueva perspectiva sobre cómo los efectos genéticos pueden extenderse más allá del individuo. El trabajo analizó datos genéticos y de microbioma de más de cuatro mil ratas criadas en condiciones controladas, lo que permitió aislar el efecto de la genética frente a otros factores como la dieta o el entorno, informó el CRG. Los resultados mostraron que "algunos genes favorecieron la presencia de determinadas bacterias intestinales y que estas pudieron propagarse entre animales que compartían espacio, aunque su ADN permaneciera inalterado".
La autora principal del estudio, la investigadora del CRG Amelie Baud, explicó que "no es magia, sino el resultado de influencias genéticas que se extienden a otros a través del contacto social", y subrayó que los hallazgos confirmaron que "no solo importan nuestros propios genes" en la configuración del microbioma intestinal.
El equipo identificó tres regiones genéticas que influyeron de forma consistente en la abundancia de bacterias intestinales en las distintas cohortes analizadas. La asociación más sólida se observó entre el gen 'St6galnac1', implicado en la composición de la mucosidad intestinal, y la bacteria 'Paraprevotella', mientras que otras regiones genéticas se relacionaron con bacterias del grupo Firmicutes y de la familia Muribaculaceae.
El estudio permitió estimar por primera vez qué parte del microbioma de cada animal se explicó por sus propios genes y qué parte por los genes de sus compañeros de convivencia. Al incorporar estos efectos genéticos indirectos en los modelos estadísticos, la influencia genética total sobre el microbioma aumentó entre cuatro y ocho veces.
Los autores describieron así un nuevo mecanismo por el que los efectos genéticos de un individuo pudieron propagarse por grupos sociales completos mediante el intercambio de microbios intestinales, alterando la biología de otros sin modificar su ADN. Según los investigadores, si se produjeran efectos similares en humanos, estos resultados podrían tener implicaciones relevantes para comprender mejor la influencia de los genes en la salud.
La investigación fue desarrollada por el Centro de Regulación Genómica, centro de investigación biomédica financiado principalmente por la Generalitat de Catalunya, e integrado en el sistema Cerca y en el Barcelona Institute of Science and Technology, en colaboración con la Universidad de California en San Diego, y contó con financiación de organismos nacionales e internacionales.
(SERVIMEDIA)
18 Dic 2025
EDU/gja


