Cuidados
Cermi Mujeres denuncia como “esclavitud moderna” la servidumbre doméstica y exige socializar los cuidados
- Alerta de que las mujeres con discapacidad cobran un 7% menos y que algunas madres cuidadoras trabajan hasta 720 horas mensuales sin descanso
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La Fundación Cermi Mujeres (FCM) denunció este viernes que la servidumbre doméstica constituye una forma de “esclavitud moderna” sostenida por la inacción institucional y reclamó una respuesta política urgente para socializar los cuidados y garantizar la autonomía económica y vital de las mujeres con discapacidad.
Durante el XVII Encuentro del Observatorio sobre Feminismo y Discapacidad, celebrado en formato virtual bajo el título ‘La servidumbre doméstica de las mujeres’, expertas y activistas advirtieron de que, bajo la apariencia de relaciones laborales informales o vínculos de confianza en el ámbito doméstico, se esconden situaciones de explotación, aislamiento y abuso de poder que afectan de manera desproporcionada a mujeres y niñas con discapacidad, informó la FCM.
La socióloga Silvia Pérez Freire alertó de que la explotación laboral en el hogar y la violencia sexual actúan como herramientas conjuntas de sometimiento y sostuvo que la vulnerabilidad “no es un accidente”, sino una construcción social agravada por la falta de respuesta institucional. A su juicio, son las administraciones las que deben adecuarse a las necesidades específicas de las personas y "corregir prácticas que perpetúan la desprotección, incluidas dinámicas de revictimización".
Desde el ámbito psicológico, Carola López Moya denunció que el mandato social de los cuidados recae de forma abrumadora sobre mujeres (hijas, esposas y madres) y advirtió de que muchas madres de personas con discapacidad pueden llegar a asumir hasta 720 horas mensuales de cuidados sin descanso, en un contexto de "abandono institucional y ausencia de relevo, lo que provoca empobrecimiento y deterioro de la salud física y mental".
En clave económica, Rocío Molpeceres, responsable de género de Confederación Aspace, señaló que las mujeres con discapacidad perciben un 7 % menos de salario que los hombres con discapacidad, una brecha que refuerza su dependencia estructural y facilita situaciones de control familiar que les impiden desarrollar un proyecto de vida propio.
Por su parte, la periodista y activista Vicky Bendito advirtió de que el ámbito doméstico se configura como “una puerta difícil de abrir” para denunciar abusos, debido al aislamiento y la infantilización que sufren muchas mujeres con discapacidad, y reclamó garantías efectivas para que las víctimas puedan acudir a los sistemas de protección sin miedo.
El encuentro concluyó con un llamamiento a derribar los mitos que vinculan maternidad y discapacidad con obligación de cuidado y a promover una redistribución real y efectiva de los cuidados, dentro de una agenda feminista interseccional que sitúe en el centro a quienes enfrentan mayores barreras.
(SERVIMEDIA)
27 Feb 2026
EDU/gja

