Accesibilidad

‘Construimos Comunidades Accesibles’ pasa de detectar barreras a “implicar directamente a la comunidad en la búsqueda de soluciones”

Madrid
SERVIMEDIA

La técnica de la Oficina de Accesibilidad Cognitiva de Extremadura (Oacex) Anabel González Caro destaca que el proyecto ‘Construimos Comunidades Accesibles’ pasa de detectar barreras a “implicar directamente a la comunidad en la búsqueda de soluciones” para lograr cambios reales en los servicios y entornos que utiliza la ciudadanía.

Así lo explicó la técnica de accesibilidad cognitiva en declaraciones a Servimedia, en las que repasó los tres años de trabajo del proyecto ‘Construimos Comunidades Accesibles’, impulsado por Plena inclusión España.

González Caro, que trabaja en la Oacex, gestionada por Plena Inclusión Extremadura, desde 2018, señaló que el proyecto comenzó sus pilotajes en 2024 con el objetivo de avanzar hacia comunidades “más inclusivas, comprensibles y participativas para todas las personas” mediante herramientas y metodologías de accesibilidad cognitiva.

Según explicó, la iniciativa busca que los entornos físicos y digitales, la información, los servicios y los recursos de la comunidad sean “más fáciles de comprender y utilizar”, pero también pretende que las soluciones se construyan contando con las personas que crean y utilizan esos espacios y servicios.

“Una de las claves del proyecto es que este trabajo no se hace de manera aislada”, indicó, antes de destacar que en los equipos participan diferentes personas y agentes de la comunidad para identificar necesidades, probar soluciones y generar herramientas y recursos que permitan formular propuestas concretas de mejora.

Asimismo, puso el foco en la participación de las personas con dificultades de comprensión, que, según recalcó, “no son únicamente personas a las que consultamos”, sino que “forman parte activa de los equipos y participan directamente durante todo el proceso”.

Durante estos casi tres años, el proyecto ha contado con equipos de 14 federaciones de distintas comunidades autónomas vinculadas a la Red de Accesibilidad Cognitiva de Plena inclusión España. El trabajo se articula a través de un equipo promotor, integrado por profesionales de accesibilidad cognitiva con y sin discapacidad intelectual, expertos y profesionales externos, y equipos de exploración constituidos en cada federación.

Estos últimos están formados habitualmente por profesionales de la federación y de alguna de sus entidades, entre cuatro y diez personas con discapacidad intelectual, un agente de la comunidad y un vecino o vecina. “Esta diversidad es muy importante porque permite analizar la accesibilidad cognitiva desde diferentes formas de comprender, utilizar y relacionarse con un entorno”, afirmó.

TRANSPORTE PÚBLICO

El primer pilotaje, desarrollado en 2024, se centró en la accesibilidad cognitiva del transporte público en autobús y se llevó a cabo en ciudades de diez comunidades autónomas. En Extremadura, el trabajo se realizó en Badajoz con profesionales y personas de Aexpainba-Fundación Mag, una de las entidades de Plena inclusión en la región.

La evaluación analizó todo el recorrido que realiza una persona cuando utiliza el autobús, desde la búsqueda previa de información en páginas web, aplicaciones, atención a distancia u oficinas presenciales hasta la llegada al destino.

También se estudiaron la comprensión y utilización de las paradas o estaciones, la compra del billete, la espera y el acceso al autobús, la experiencia durante el trayecto y la identificación de la parada de destino.

González Caro explicó que, tras recopilar los resultados de los distintos territorios, se elaboró un informe con las principales dificultades y propuestas de mejora. En algunos casos, estas recomendaciones fueron trasladadas a las administraciones responsables.

A su juicio, esta experiencia permitió comprobar la importancia de que el trabajo no termine en una evaluación. “No quedarnos únicamente en evaluar o elaborar un informe, sino intentar que ese trabajo pueda convertirse en cambios reales en los servicios que utiliza la ciudadanía”, subrayó.

DEL DIAGNÓSTICO A LA ACCIÓN

En 2025, el proyecto dio “un paso más” y centró el pilotaje en herramientas de desarrollo comunitario para conocer mejor los territorios, identificar necesidades y oportunidades y diseñar acciones concretas.

En el caso de Extremadura, Plena inclusión trabajó junto con Plena inclusión Don Benito en la Avenida de la Constitución de esta localidad, una zona utilizada habitualmente por personas con discapacidad intelectual y del desarrollo para sus actividades de ocio y tiempo libre.

Tras realizar un mapeo comunitario, el equipo identificó el comercio como un ámbito especialmente relevante para intervenir, dado que realizar una compra de forma autónoma requiere comprender información sobre establecimientos, productos, precios, promociones o carteles, además de poder preguntar o reclamar ante un problema.

De este trabajo nació la campaña ‘Comprar aquí es fácil’, desarrollada junto con la Asociación del Comercio de Don Benito, que agrupa a 62 establecimientos. La iniciativa incluyó una guía de recomendaciones sobre accesibilidad cognitiva en el comercio, una guía en lectura fácil para aprender a reclamar por escrito y un distintivo para identificar a los establecimientos participantes, además de acciones de sensibilización.

“Pasamos de detectar barreras a implicar directamente a la comunidad en la búsqueda de soluciones”, resumió González Caro.

EL RETO DE LAS WEBS

En 2026, el proyecto se trasladó al entorno digital con el análisis de páginas web públicas relacionadas con el ocio, la cultura y el turismo. El objetivo es “comprobar si realmente son fáciles de comprender y utilizar” para las personas con dificultades de comprensión.

La técnica de la Oacex incidió en que las evaluaciones no se limitan a cuestiones técnicas, sino que buscan conocer “la experiencia real de las personas” cuando utilizan una página web.

Para ello, los equipos comprueban si es sencillo encontrar la página y entender de qué trata, si los contenidos son comprensibles, si la persona puede orientarse y navegar sin perderse, localizar información básica o utilizar herramientas como buscadores y formularios y, especialmente, realizar las principales acciones de manera autónoma.

Además, durante las pruebas se observa cuánto tarda la persona en completar una tarea, cuántos clics necesita, dónde duda, dónde espera encontrar determinada información, cómo se desplaza por la página y cómo se siente durante el proceso.

González Caro explicó que una web puede funcionar correctamente desde el punto de vista técnico y, sin embargo, “presentar barreras cognitivas”. Entre las dificultades detectadas citó el exceso de información, los menús con demasiadas opciones, nombres poco claros para las secciones, recorridos que obligan a realizar numerosos clics, textos demasiado largos o complejos y problemas para saber dónde se encuentra la persona dentro de la página o cómo regresar a la pantalla de inicio.

También señaló las dificultades derivadas de botones o enlaces cuyo resultado no queda claro, iconos cuyo significado no es evidente, buscadores complicados y formularios o procesos de reserva con demasiados pasos o instrucciones poco claras.

“La barrera no está en una sola cosa, sino en la suma de pequeñas dificultades”, advirtió. Así, una persona puede comprender un texto pero no saber dónde pulsar, o encontrar una actividad pero no saber posteriormente cómo reservarla.

Por ello, defendió que una web accesible debe ser “sencilla, clara y fácil de usar”, con información bien organizada, menús comprensibles, textos fáciles de entender y botones y enlaces que indiquen claramente para qué sirven. También consideró fundamental que permita saber dónde se está, volver atrás y localizar fácilmente información como horarios, precios, ubicación o reservas.

“Una web accesible es aquella que una persona puede entender y utilizar con la mayor autonomía posible”, resumió.

QUE LAS MEDIDAS SE APLIQUEN

De cara al futuro, González Caro señaló que el objetivo es que ‘Construimos Comunidades Accesibles’ genere “cambios reales” en las comunidades y que las herramientas, metodologías y aprendizajes desarrollados durante estos años puedan transferirse a administraciones públicas, empresas, organizaciones y otros agentes.

En este sentido, confió en que el trabajo realizado pueda contribuir a la implantación de medidas concretas de accesibilidad cognitiva y recordó que el Consejo de Ministros aprobó recientemente el Reglamento que regula las condiciones básicas de accesibilidad cognitiva.

“Después de tres años de trabajo, poniendo a prueba metodologías y desarrollando herramientas en el marco de este proyecto, esperamos que todo ese conocimiento y experiencia puedan contribuir a que las medidas de accesibilidad cognitiva se lleven realmente a la práctica”, afirmó.

“Al final, ese es nuestro objetivo: que el trabajo realizado no se quede en estudios o recomendaciones, sino que se convierta en cambios reales en nuestras comunidades”, concluyó.

(SERVIMEDIA)
05 Sep 2026
RIM/clc