Inclusión
Mentores de 'UniDiversidad': "La universidad ya la tenemos ganada, ahora el reto es dar el salto a la empresa"
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Cerca del 40% de los estudiantes que participan en el programa ‘UniDiversidad’ de la Fundación ONCE “podrían acceder a un contrato de trabajo tras finalizar sus prácticas” en empresas, un dato que refleja la evolución de esta iniciativa universitaria hacia una formación cada vez “más adaptada a las necesidades reales del mercado laboral”.
Así lo estimó la mentora del programa ‘UniDiversidad’ en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), Lorena Lobato Deschamps, en declaraciones a Servimedia, quien explicó que el proyecto ha ido modificando sus contenidos en las últimas ediciones para aumentar las posibilidades de inserción laboral del alumnado con discapacidad intelectual, del desarrollo y del espectro autista. Según precisó, las primeras promociones recibían una formación muy centrada en la accesibilidad web, pero comprobaron que ese perfil respondía más a puestos técnicos que a funciones que pudieran desempeñar los propios estudiantes.
“Veíamos que la formación que estábamos ofreciendo luego no se traducía en resultados de inclusión laboral tan altos”, explicó. Ante esta situación, el equipo docente mantuvo reuniones y grupos de trabajo con distintas empresas para identificar los perfiles más demandados y rediseñar el itinerario formativo. “Este año está siendo el que más oportunidades reales vemos de posibles contrataciones”, aseguró, hasta el punto de estimar que alrededor del 40% del alumnado podría incorporarse al mercado laboral una vez concluidas las prácticas.
Lobato destacó que el mayor desafío del programa ya no está dentro de la universidad, sino en facilitar el acceso a las empresas. “La universidad ya la tenemos ganada; ahora el siguiente paso es saltar a la empresa”, afirmó. En este sentido, apuntó que todavía persiste un importante desconocimiento sobre las capacidades de las personas con discapacidad intelectual y sobre los puestos que pueden desempeñar. “Es un trabajo de ir muy poquito a poco, pero ya empezamos a ver resultados”, añadió.
La mentora subrayó igualmente la importancia del acompañamiento personalizado durante todo el curso. Explicó que cada alumno requiere apoyos diferentes y defendió la necesidad de contar con “equipos docentes amplios, mentorías individuales y grupales y una planificación adaptada a las necesidades de cada estudiante”. Entre las actividades del programa destacó la elaboración de un videocurrículum, concebido para que el alumnado identifique sus fortalezas y sea capaz de transmitir a las empresas el valor que puede aportar como profesional.
En la misma línea, la profesora y mentora de la Universidad Francisco de Vitoria, María Crespí Ruipérez, defendió, en declaraciones a Servimedia, una metodología basada en la flexibilidad y en el aprendizaje práctico. “Intentamos enseñar desde el cerebro que aprende y no desde el profesor que enseña”, afirmó. Según explicó, el primer objetivo del programa consiste en reforzar la autoestima de unos alumnos que, en muchos casos, “llegan tras haber vivido experiencias de exclusión o de falta de confianza en sus capacidades”.
“Necesitan ser validados, escuchados y queridos”, sostuvo Crespí, quien aseguró que la formación técnica solo resulta efectiva cuando previamente se ha trabajado la seguridad personal y el bienestar emocional del alumnado. A su juicio, la inclusión también pasa por que las empresas aprendan a identificar el talento de cada persona y dejen de fijarse exclusivamente en su discapacidad. “Se trata de descubrir cuál es la fortaleza de la persona que tienes delante”, afirmó.
ESTUDIAR EN UN ENTORNO INCLUSIVO
Ese impacto también lo experimentan los propios estudiantes. La alumna del programa Elena de Jesús Parra Avellada explicó, en declaraciones a Servimedia, que ‘UniDiversidad’ le ha permitido adquirir competencias profesionales en administración mientras realiza prácticas como recepcionista y prepara unas oposiciones. Tras completar anteriormente una formación relacionada con la educación infantil, decidió incorporarse al programa para ampliar sus oportunidades laborales.
Elena, estudiante con discapacidad intelectual, destacó especialmente la experiencia de “estudiar en un entorno universitario inclusivo”. Recordó que durante etapas anteriores percibía una separación entre estudiantes con y sin discapacidad, mientras que en la universidad “todos nos hemos empezado a mezclar”. A su juicio, esa convivencia favorece que el resto del alumnado conozca a las personas con discapacidad “como realmente somos” y las trate “con total naturalidad”.
La estudiante reclamó que desaparezcan los prejuicios que todavía persisten en parte de la sociedad. “Que nos traten como cualquier persona. Ni más infantil ni menos válida simplemente por tener una discapacidad”, reivindicó. Asimismo, aseguró que el programa le ha ayudado a ganar autonomía, mejorar sus habilidades sociales y aumentar su confianza para afrontar una futura incorporación al mercado laboral.
El programa ‘UniDiversidad’, impulsado por la Fundación ONCE con el apoyo del Fondo Social Europeo, cumple este año su novena edición y ofrece formación universitaria a jóvenes con discapacidad intelectual, del desarrollo, autismo, síndrome de Down y parálisis cerebral con el objetivo de “favorecer su acceso al empleo y su plena participación en la vida universitaria”.
(SERVIMEDIA)
21 Jun 2026
RIM/mag
