ELA
La neuroimagen avanzada permite detectar alteraciones cerebrales para diagnosticar antes la ELA
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La neuroimagen avanzada permite detectar alteraciones cerebrales que podrían contribuir a diagnosticar antes la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa de difícil identificación en sus primeras fases y que provoca una pérdida progresiva de la capacidad de moverse, hablar, tragar y respirar, según el ingeniero biomédico Juan Carlos Quizhpilema Cedeño.
La Universidad Pública de Navarra (UPNA) comunicó que la tesis de este ingeniero biomédico identificó varios biomarcadores de resonancia magnética cerebral con potencial para mejorar tanto el diagnóstico como el seguimiento de la ELA. El trabajo apunta como indicadores especialmente prometedores "la acumulación de hierro en la corteza motora", la zona del cerebro encargada del control de los movimientos voluntarios, y el "daño en el tracto corticoespinal", la principal vía de comunicación entre el cerebro y la médula espinal.
Para desarrollar la investigación, el autor comparó resonancias magnéticas de pacientes diagnosticados de ELA con las de personas sanas mediante técnicas avanzadas de imagen cerebral, capaces de revelar alteraciones que no se aprecian en pruebas convencionales. El estudio incluyó además un seguimiento a los seis meses para observar la evolución de esos cambios.
Según la UPNA, los resultados muestran que "estos patrones de daño cerebral son lo suficientemente específicos como para ayudar a diferenciar la ELA de otras patologías con síntomas similares". Además, algunos de los biomarcadores evolucionaron de forma coherente con el deterioro clínico de los pacientes, lo que "refuerza su posible utilidad para monitorizar la progresión de la enfermedad".
“La resonancia magnética es una técnica que aprovecha las propiedades magnéticas de las moléculas de agua del cuerpo para generar imágenes detalladas del interior del cerebro. Hoy en día, las resonancias más avanzadas no solo muestran la anatomía cerebral, sino que pueden medir cómo fluye la sangre por el cerebro, cómo se organizan las fibras nerviosas o qué zonas están activas o en reposo”, explicó Quizhpilema.
RIEGO SANGUÍNEO ALTERADO
El trabajo analizó también el flujo sanguíneo cerebral mediante una técnica de perfusión, que permite medir cuánta sangre llega a cada zona del cerebro sin necesidad de administrar contraste. A través de este procedimiento, se detectaron regiones con riego sanguíneo alterado en pacientes con ELA. “Esta técnica, prácticamente no explorada hasta ahora en este contexto, abre una nueva ventana para entender cómo la enfermedad afecta al funcionamiento cerebral”, señaló el investigador.
La tesis fue dirigida por la jefa de la Sección de Neurorradiología del Hospital Universitario de Navarra y profesora asociada asistencial de la UPNA Teresa Cabada Giadás, y por la catedrática e investigadora del Instituto Inamat2 de la UPNA Marisol Gómez Fernández.
(SERVIMEDIA)
05 Mayo 2026
EDU/clc
