Neurodegeneración
La Northwestern de Chicago revela un nuevo mecanismo del daño neuronal en la ELA y la demencia frontotemporal
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La Universidad Northwestern de Chicago ha revelado un nuevo mecanismo que puede ayudar a explicar cómo se produce el daño neuronal en la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y la demencia frontotemporal, dos enfermedades neurodegenerativas graves que comparten alteraciones relacionadas con la proteína TDP-43.
El estudio, publicado en la revista científica ‘Nature Communications’, analiza cómo la oxidación de esta proteína modifica su comportamiento dentro de la célula y altera su relación con las mitocondrias, las estructuras encargadas de producir energía.
La investigación está firmada por Hannah E. Ball, Abby C. Woods e Yvette C. Wong, investigadoras del Departamento de Neurología de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern (EEUU).
TDP-43 es una proteína esencial para el procesamiento del ARN, la molécula que permite traducir la información genética en instrucciones útiles para la célula. En condiciones normales, actúa principalmente dentro del núcleo celular. Sin embargo, en enfermedades como la ELA y la demencia frontotemporal puede desplazarse al citoplasma, acumularse de forma anómala y participar en procesos tóxicos para las neuronas.
El estudio se centra precisamente en cómo cambia el comportamiento de TDP-43 dentro de la célula. Las investigadoras observaron que las especies reactivas de oxígeno generadas por la actividad energética de las mitocondrias favorecen que TDP-43 se localice en los llamados gránulos de ARN, unos compartimentos celulares formados por proteínas y ARN que ayudan a regular la actividad genética y la respuesta al estrés celular.
MITOCONDRIAS Y GRÁNULOS DE ARN
La clave está en la comunicación entre las mitocondrias y los gránulos de ARN. Las mitocondrias son conocidas como las centrales energéticas de la célula, pero también participan en señales de estrés y supervivencia celular. Los gránulos de ARN, por su parte, funcionan como espacios temporales donde la célula organiza moléculas relacionadas con la expresión genética, especialmente en situaciones de tensión o daño.
Las neuronas son células especialmente dependientes de una comunicación interna precisa. Necesitan producir energía, responder al estrés y regular la información genética de forma muy ajustada. Cuando esa coordinación falla, pueden aparecer acumulación anómala de proteínas, disfunción energética y pérdida progresiva de función neuronal, explica el estudio.
PROTEÍNA CLAVE EN LA ELA
La acumulación anómala de TDP-43 es una de las características más importantes de muchas formas de ELA y también de la demencia frontotemporal. Por eso, entender por qué esta proteína deja de comportarse de forma normal "es una de las grandes preguntas de la investigación neurodegenerativa".
La ELA afecta principalmente a las neuronas motoras, responsables del control de los músculos voluntarios. Su progresión provoca pérdida de movilidad y dificultades para hablar, tragar o respirar. La demencia frontotemporal, por su parte, afecta sobre todo a regiones cerebrales vinculadas a la conducta, el lenguaje y la personalidad.
(SERVIMEDIA)
17 Jun 2026
EDU/clc
