Ciencia
Un nuevo videojuego pretende ayudar a revelar cómo las personas con autismo perciben el mundo
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Investigadores de la Universidad de Boston (Estados Unidos) han creado un videojuego que pueden practicar personas con autismo y que algún día podría ayudar a mejorar el desarrollo y las pruebas de nuevas terapias de ese sector de la población.
Las personas con autismo suelen percibir la vida desde una perspectiva diferente: ven detalles que otros pasan por alto, se centran en patrones en lugar de rostros y experimentan sensaciones físicas intensificadas o atenuadas.
Si bien los investigadores han estudiado algunas de las muchas maneras en que este trastorno del neurodesarrollo altera la percepción del mundo, los mecanismos cerebrales precisos involucrados siguen siendo desconocidos, según Benjamin Scott, de la Universidad de Boston. Una de las razones es que la investigación a menudo excluye a las personas con síntomas más graves.
Scott y sus colegas crearon un enfoque más inclusivo: un videojuego que mide cómo las personas con autismo comprenden e interpretan la información, y que pueden jugar personas con distintos grados de gravedad de los síntomas del trastorno, incluidas aquellas que no se comunican verbalmente. Sus resultados aparecen publicados en un artículo en la revista ‘Science Advances’.
Los investigadores afirman que podría generar nuevos conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro autista y ayudar a perfeccionar el desarrollo y las pruebas de nuevos fármacos y terapias.
EVALUACIONES SUBJETIVAS
Actualmente, los científicos que estudian estos temas suelen basarse en evaluaciones subjetivas de familiares, especialmente de personas con dificultades significativas de comunicación, en lugar de la información proporcionada por los propios pacientes. Este nuevo enfoque lo cambia todo.
“Descubrimos que podemos lograr que estos niños participen y nos cuenten, en su propio idioma, cómo perciben el mundo”, indica Scott, profesor asistente de ciencias psicológicas y cerebrales en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Boston.
Durante un ensayo clínico, Scott y sus colegas utilizaron el juego para identificar una posible causa de algunas deficiencias perceptivas: un fenómeno denominado ‘integración de evidencia ruidosa’, que se relaciona con la forma en que el cerebro procesa y calcula una gran cantidad de información sensorial.
INFORMACIÓN SENSORIAL
El juego consiste en una búsqueda de gemas. Los jugadores eligen un personaje y siguen un mapa del tesoro para conseguir tantas joyas como sea posible. A medida que avanzan en el juego, aparecen destellos en el borde de la pantalla: si un lado brilla más, significa que esconde gemas.
Mientras los jugadores aumentan su horda, los investigadores hacen un seguimiento de la eficacia con la que detectan los destellos, que varían en número, duración y momento de aparición.
“Podemos recopilar información muy detallada sobre cómo tomas decisiones, percibes el mundo y aprendes a jugar”, indica Scott. Los investigadores llamaron al juego Geode (por Gathering Evidence to Optimize DEcisions, que significa Recopilación de Evidencia para Optimizar Decisiones); fue programado por Quan Do, ahora científico postdoctoral en el Instituto Médico Howard Hughes, con la ayuda gráfica de un diseñador externo.
No hay instrucciones: los jugadores simplemente se lanzan a jugar y empiezan a aprender las reglas y la dinámica del juego sobre la marcha. Según Scott, este es un factor importante para crear igualdad de oportunidades para las personas con autismo, y es lo que permite que los niños con síntomas graves relacionados con la comunicación puedan participar.
Como parte del estudio, los investigadores hicieron jugar a más de 300 adolescentes, todos de entre 11 y 17 años. Algo más de 200 tenían autismo, abarcando todo el espectro del trastorno; el resto eran hermanos neurotípicos.
Aunque la mayoría de los jugadores -incluidos aquellos con síntomas autistas profundos- comprendieron rápidamente las reglas del juego y se adaptaron a medida que aumentaba la dificultad, la curva de aprendizaje varió significativamente entre las personas con y sin autismo.
A medida que los investigadores ajustaban elementos del juego -como los pulsos de luz temporizados- observaron que a las personas con autismo les resultaba más difícil utilizar toda la información sensorial disponible.
DÉFICIT
En general, los adolescentes con autismo tardaron más en aprender a jugar y mostraron menor precisión en comparación con las personas sin este trastorno del neurodesarrollo.
“El déficit parece residir en un componente de la percepción llamado integración perceptiva, donde se acumula información a lo largo del tiempo para formar una idea compleja sobre el mundo”, afirma Scott.
En la vida cotidiana, esa idea compleja podría ser algo aparentemente tan rutinario como descifrar lo que alguien dice, extrayendo la información de palabras individuales, luego de oraciones, y combinándola con las señales visuales del hablante para comprender su mensaje y significado.
Para una persona con autismo, cada fragmento de información puede venir acompañado de distorsiones o ruido; cuanta más información, mayor es la retroalimentación acumulada.
“Una de las ideas más arraigadas en el autismo es que existe un cambio en el equilibrio excitatorio-inhibitorio de los circuitos neuronales, y que ese cambio puede provocar una alteración de la actividad neuronal que puede producir una percepción distorsionada”, recalca Scott.
El juego no está diseñado para ser una herramienta de diagnóstico; puede mostrar cómo las personas perciben el mundo y aprenden, pero no permite distinguir entre autismo y otros trastornos neuropsiquiátricos.
ANIMALES Y HUMANOS
El enfoque del juego, que no requiere instrucciones, tiene sus raíces en la investigación de Scott sobre cómo los animales toman decisiones.
En su Laboratorio de Cognición Comparada, Scott ha analizado cómo los pájaros cantores aprenden y adquieren nuevas habilidades, y cómo las ratas eligen entre velocidad y precisión en una tarea; esto significa que está acostumbrado a estudiar participantes que no pueden seguir instrucciones fácilmente.
“Trabajamos constantemente con personas que no se comunican verbalmente, así que hemos desarrollado trucos para usar el aprendizaje por refuerzo y la retroalimentación no verbal para que llegues de forma muy ingenua y aprendas la compleja mecánica de un juego”, subraya Scott.
(SERVIMEDIA)
13 Sep 2026
MGR/gja
