Historia
Soldados romanos que defendían el Muro de Adriano estaban infectados de parásitos
- Según un estudio
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
Un nuevo análisis de los desagües del fuerte romano de Vindolanda, cerca del Muro de Adriano (norte de Inglaterra), ha demostrado que sus ocupantes estaban infectados por tres tipos de parásitos intestinales: ascárides, tricocéfalos y ‘Giardia duodenalis’.
Estos parásitos se propagan por un saneamiento deficiente, con contaminación de alimentos, bebidas o manos por heces humanas. Los nematodos miden entre 20 y 30 centímetros de largo y los tricocéfalos, unos cinco centímetros. Las giardias son protozoos parásitos microscópicos que causan brotes de diarrea.
Esta es la primera evidencia de ‘Giardia duodenalis’ en la Britania romana, según un estudio realizado por investigadores de las universidades de Cambridge y Oxford, y publicado este viernes en la revista ‘Parasitology’.
Vindolanda se encontraba cerca del Muro de Adriano, el cual fue construido por los romanos a principios del siglo II d. C. para defender su provincia de Britania de los ataques de las tribus del norte y permaneció en uso hasta finales del siglo IV.
El Muro de Adriano se extiende de este a oeste desde el mar del Norte hasta el mar de Irlanda y se construyó con fuertes y torres espaciadas regularmente a lo largo de él. Fue defendido por diversas unidades de infantería, arqueros y caballería de todo el Imperio Romano.
Vindolanda es famosa por los objetos orgánicos preservados en el suelo anegado del sitio, como más de 1.000 delgadas tablillas de madera escritas con tinta que documentan la vida diaria en el fuerte y una colección de más de 5.000 zapatos de cuero romanos.
MUESTRAS DE SEDIMENTOS
Investigadores de Cambridge y Oxford analizaron el sedimento del desagüe del alcantarillado que conduce desde el bloque de letrinas del complejo de baños del siglo III d.C.
Se tomaron 50 muestras de sedimentos a lo largo del desagüe de la letrina, que medía unos nueve metros y transportaba los desechos de la letrina comunal hasta un arroyo al norte del yacimiento. Entre los artefactos recuperados se encontraban cuentas romanas, cerámica y huesos de animales.
Estas muestras se dividieron entre laboratorios de Cambridge y Oxford, donde los investigadores realizaron análisis microscópicos para buscar restos antiguos de huevos de helmintos: especies de gusanos parásitos que infectan a los humanos y otros animales.
Un 28% de las muestras contenían huevos de ascárides o tricocéfalos. Una de ellas tenía restos de ambas especies, por lo que los investigadores la analizaron mediante una técnica biomolecular llamada ‘Elisa’, en la que los anticuerpos se unen a las proteínas producidas por organismos unicelulares, y encontraron rastros de ‘Giardia duodenalis’.
El equipo también tomó una muestra relacionada con un fuerte anterior del siglo I d. C., construido en el año 85 d. C. y abandonado hacia el 91 o 92 d. C. La muestra provino de una zanja que formaba parte del sistema defensivo del fuerte y contenía ascárides y tricocéfalos.
"Los tres tipos de parásitos que encontramos podrían haber provocado desnutrición y causar diarrea en algunos de los soldados romanos", según Marissa Ledger, doctoranda en el Departamento de Arqueología de la Universidad de Cambridge.
SÍNTOMAS DURANTE SEMANAS
Aunque los romanos conocían las lombrices intestinales, sus médicos poco podían hacer para eliminar la infección por estos parásitos o ayudar a quienes sufrían diarrea, lo que significaba que los síntomas podían persistir y empeorar.
Estas infecciones crónicas probablemente debilitaban a los soldados, reduciendo su aptitud para el servicio. Los helmintos por sí solos pueden causar náuseas, cólicos y diarrea.
“Algunos soldados podrían haber enfermado gravemente por deshidratación durante los brotes de Giardia en verano, que suelen estar relacionados con el agua contaminada y pueden infectar a decenas de personas a la vez. La giardiasis sin tratamiento puede prolongarse durante semanas, causando fatiga y pérdida de peso considerables”, explica Piers Mitchell, académico afiliado al Instituto McDonald de Investigación Arqueológica de Cambridge.
Mitchell añade: “La presencia de parásitos fecales-orales que encontramos sugiere que las condiciones eran propicias para otros patógenos intestinales como ‘Salmonella’ y ‘Shigella’, que podrían haber desencadenado brotes de enfermedades adicionales”.
El predominio de parásitos fecal-orales en Vindolanda es similar al de yacimientos militares romanos en otros lugares, como Carnuntum (Austria), Valkenburg (a orillas del Rin, en Países Bajos) y Bearsden (Escocia). Yacimientos urbanos, como Londres y York, presentaban una gama de parásitos más diversa, incluyendo tenias de pescado y carne.
“A pesar de que Vindolanda tenía letrinas comunitarias y un sistema de alcantarillado, esto no protegía a los soldados de infectarse entre sí con estos parásitos”, subraya Patrik Flammer, que analizó muestras en la Universidad de Oxford.
(SERVIMEDIA)
19 Dic 2025
MGR/clc


