Cáncer infantil

España mejora la supervivencia en cáncer infantil pero afronta el reto de la discapacidad derivada de las secuelas

MADRID
SERVIMEDIA

España mantiene una supervivencia a cinco años tras el diagnóstico de cáncer en menores de 15 años superior al 80%, según el último informe anual del Registro Español de Tumores Infantiles (Reti), herramienta oficial respaldada por el Ministerio de Sanidad y la Sociedad Española de Oncología y Hematología Pediátricas (Sehop). Sin embargo, afronta el reto de la discapacidad de muchos de esos niños derivado de las secuelas y de los tratamientos.

Este porcentaje consolida una tendencia ascendente sostenida durante cuatro décadas. A principios de los años ochenta, la supervivencia apenas superaba el 55%. Hoy, más de ocho de cada diez niños diagnosticados en España superan la enfermedad. El Reti registró desde su creación más de 34.000 casos en menores de 15 años y más de 2.400 en adolescentes, con una cobertura hospitalaria superior al 90%, lo que convirtió sus estimaciones "en la referencia oficial para evaluar incidencia, supervivencia y evolución temporal en España".

En comparación con Europa, el dato español se sitúa en el tramo alto del continente. Según estimaciones de la Región Europea de la Organización Mundial de la Salud, la supervivencia a cinco años en cáncer infantil oscila entre cifras muy elevadas, cercanas al 91%, y porcentajes en torno al 43% en algunos países, reflejo de "desigualdades en el acceso a diagnóstico precoz, tratamientos especializados y recursos asistenciales". Con su 83,9%, España "se alinea con los países de renta alta y con los sistemas sanitarios más consolidados de Europa occidental".

Sin embargo, ese éxito terapéutico plantea un nuevo desafío: la atención integral a largo plazo de los supervivientes y el abordaje de las secuelas que pueden derivarse del tratamiento. Las terapias oncológicas pediátricas (quimioterapia intensiva, radioterapia o cirugía compleja) pueden dejar huellas persistentes, como alteraciones neurocognitivas, trastornos endocrinos, problemas de crecimiento, limitaciones motoras o fatiga crónica. En algunos casos, estas secuelas "se traducen en discapacidad reconocida administrativamente"; en otros, generan "necesidades de apoyo educativo o laboral que no siempre están visibilizadas".

Consciente de esta realidad, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó recientemente el Plan de Seguimiento del Largo Superviviente de Cáncer Infantil, que propone un modelo estructurado y homogéneo en todo el territorio. El documento reconoce carencias detectadas hasta ahora, entre ellas la falta de coordinación asistencial, la indefinición del profesional responsable del seguimiento y necesidades psicosociales no cubiertas tras el alta hospitalaria. El plan incorpora revisiones periódicas multidisciplinares (incluyendo evaluación neurocognitiva y derivación a rehabilitación o apoyo psicológico) y contempla expresamente la transición a la vida adulta y la inserción educativa y laboral.

La Sehop insistió en la necesidad de garantizar igualdad real en el acceso a diagnóstico, tratamiento y seguimiento, sin que el código postal determine la calidad de la atención. La equidad territorial es, de hecho, uno de los puntos críticos señalados tanto por los profesionales como por las asociaciones de familias.

La dimensión social añade otra capa de vulnerabilidad. Cada año se diagnostican en España más de 1.000 nuevos casos de cáncer infantil. Aunque la incidencia se mantiene estable y comparable a la media europea, el impacto económico y emocional en las familias puede ser profundo, especialmente cuando existen desplazamientos a hospitales de referencia o interrupciones prolongadas de la escolarización.

Según esta sociedad médica, el debate sanitario evoluciona. Ya no se trata solo de curar, sino de "garantizar que quienes sobreviven puedan desarrollarse en igualdad de condiciones". La mejora de la supervivencia es un logro indiscutible del sistema sanitario español; el reto inmediato es "evitar que las secuelas se conviertan en barreras permanentes para la autonomía, la educación o el empleo". En el Día Internacional del Cáncer Infantil, mientras se constatan avances históricos en cronificación del cáncer, las políticas públicas para integrar salud, discapacidad e inclusión en una estrategia coordinada que acompañe a los supervivientes durante toda su vida deben seguir avanzando, a criterio de la Sehop.

SECUELAS Y COMPLICACIONES

Según la base de datos clínica del National Cancer Institute (NCI), entre el 60% y más del 90% de los supervivientes de cáncer infantil desarrollan al menos una condición crónica relacionada con la enfermedad o su tratamiento, y entre el 20% y el 80% pueden presentar complicaciones graves o potencialmente mortales a lo largo de la vida adulta. Este organismo recoge efectos tardíos como cardiopatías, alteraciones pulmonares, problemas endocrinos, segundos tumores y deterioro neurocognitivo, e insiste en la necesidad de seguimiento a largo plazo.

La literatura científica describe también deficiencias funcionales y limitaciones en la actividad y la participación social derivadas tanto del cáncer como de los tratamientos. Estas pueden incluir limitaciones motoras, pérdida auditiva, dificultades visuales o fatiga persistente, con impacto en la escolarización y la vida laboral. En el ámbito neurocognitivo, diversas investigaciones documentaron alteraciones persistentes en atención, memoria, funciones ejecutivas y velocidad de procesamiento, especialmente en supervivientes que recibieron radioterapia del sistema nervioso central.

Estudios longitudinales como el Childhood Cancer Survivor Study mostraron que los supervivientes presentan "mayor probabilidad de desarrollar discapacidades persistentes y peores resultados en indicadores de educación y empleo en comparación con la población general". En la misma línea, un informe de las National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine de Estados Unidos concluyó que el colectivo de supervivientes oncológicos se enfrenta a "un mayor riesgo de experimentar condiciones incapacitantes derivadas de la enfermedad y de su tratamiento", lo que requiere estrategias de seguimiento y apoyo funcional a largo plazo.

(SERVIMEDIA)
15 Feb 2026
EDU/clc